Por: Maestra Larisa Álvarez
En días pasados circuló en redes sociales un video en el que, una maestra de San Luis Potosí reflexionaba y cuestionaba que, al término de este ciclo escolar, fueran muchos los alumnos, en todos los niveles, que celebraban haber aprobado con seis un ciclo en el que ni cumplieron ni se comprometieron.
Cuestionaba también el rol y desempeño de autoridades y padres de familia.
Coincido en cada palabra que la maestra expresa. Ese seis no es por empatía con los alumnos, ese seis es para tapar la irresponsabilidad de la autoridad educativa por no hacer frente a la situación como se debía. Si reprobaban todos los alumnos que debían hacerlo, los padres de familia se iban a volcar contra ellos y entonces saldría a relucir: La falta de presupuesto, los aviadores, porque pueden inflar la nómina en lo presencial pero ya cuando cada quien tiene que hacerse cargo de su grupo, pues empiezan a salir las carencias, la falta de equipos, la conexión por internet, etc.
Maestros y alumnos, omisos.
Es muy fácil identificar, precisamente por todos lo que han pedido, a los dos omisos en esta ecuación: La maestra o maestro que no trabajó y en segundo lo alumnos que no pudieron o no quisieron seguir el curso, con razón o sin razón. Que los junten y los pongan a recuperar lo perdido.
A los demás, que pasamos más tiempo del debido, dejando de lado a los propios hijos y aún así, tanto ellos como nosotros, cumplimos con la responsabilidad, respeten el calendario, incrementen la dignidad de nuestro salario, provean a nuestras escuelas de equipos y materiales para que podamos hacer nuestra labor sin tener que pagar nosotros por ellos.
En verdad, otorgar un bono de $720.00 pesos y decir que nos hicieron el favor de pagarnos, cuando es su responsabilidad hacerlo porque son a su vez impuestos que ya pagamos todos, confirma que es más fácil dar clases sin la autoridad que con ella.
Para muchos alumnos, haber aprobado con ese seis fue, simplemente, un regalo.

