Por Guillermo Gutiérrez González
El regreso a clases presenciales
¿Se imagina una escuela como el Cbtis 103 de Ciudad Madero en donde la matrícula es de 3 mil alumnos, divididos en dos turnos con un promedio de 40 jóvenes por salón; con un solo aire acondicionado y con ventanas y puerta cerradas?
La probabilidad de que un solo joven enfermo con covid-19 de cepa delta sería suficiente para contagiar a casi todos sus compañeros que, a su vez, se irían a sus hogares y a otros lugares de convivencia a seguir con la cadena de contaminación del virus.
¿El llueva, truene o relampaguee para el retorno a clases que sugiere el presidente Andrés Manuel López Obrador debe acatarse por sobre el riesgo latente en ciudades como Tampico, Madero y Altamira con semáforo en rojo?
A la fecha en México la estadística indica que 80 mil personas menores de 15 años adquirieron la enfermedad de covid-19 y 641 mil más entre los 15 y 29 años; en su mayoría aún están inscritos en escuelas públicas y privadas, desde la educación básica y profesional. Aclarando que estas cifras de enfermos son sin siquiera asistir a clases presenciales.
Tan solo en la zona metropolitana de Tampico, Madero y Altamira, a decir del Lic. David Hernández Muñiz, consejero de la Unión de Padres de Familia AC del Sur de Tamaulipas, hay mil 200 escuelas de nivel básico; con una población estudiantil por arriba del medio millón de niños y jóvenes. Además, al menos, el 5% de las instalaciones escolares sufre de visibles deterioros diversos e, inclusive, muchas no cuentan ni siquiera con agua potable que permita el lavado de manos.
Otro problema es que a los maestros se les vacunó con una sola dosis de la fórmula CanSino; que requerirá una segunda dosis a los seis meses para lograr que los niveles de anticuerpos neutralizantes se multipliquen por ocho.
Recordemos que las vacunas contra el covid-19 Sputnik V y CanSinoBio no cuentan con la validación de la Organización Mundial de la Salud para su uso de emergencia. Estas y se aplicaron a docentes y personal médico de todo México entre los meses de abril y mayo del presente año.
En síntesis, ¿es prudente mandar a clases a menores sin vacunación y con maestros con vacuna de dudoso rango de efectividad? Habrá que pensarlo más de una vez antes de hacerlo.
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