De acuerdo con el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, el 70% de las armas que se utilizan en crímenes en México, provienen de los Estados Unidos
Ese porcentaje se refiere a las armas recuperadas y rastreadas en escenas del crímen.
Las declaraciones las hizo el canciller mexicano en sus redes sociales y fueron también publicadas por el diario Los Angeles Times.
Se calcula que anualmente se envían hacia México aproximadamente 500 mil armas; de ellas, unas 340 mil las comercializan 10 empresas, que son las que el gobierno mexicano demandó hace unos meses y cuyo litigio está en marcha.
México demandó a empresas
Como se informó, en agosto de 2021 el gobierno mexicano presentó la demanda ante una Corte del Massachusetts; fue en contra de 10 grandes empresas fabricantes de armas.
México las acusa de ser negligentes en la venta de sus productos y ser conscientes de que las armas se trafican ilegalmente para abastecer a grupos criminales mexicanos.
El secretario de Relaciones Exteriores hizo énfasis en que la demanda representa la primera ocasión en que un gobierno nacional llama a cuentas a los fabricantes de armas estadounidenses.
El objetivo de la demanda mexicana es “disminuir la cantidad de armas ilícitas en México; así como debilitar al crimen organizado, permitir que México atienda mejor el tráfico de personas; tomar medidas enérgicas contra el flujo de drogas hacia el norte y disminuir los flujos de inmigración irregular causados por la violencia armada en la región”.
Aseguró que México está tomando acciones legales contra los fabricantes de armas para “hacerlos responsables y hacerles cambiar la forma en que hacen negocios”.
También dijo que el tráfico de armas y la violencia que provocan son en sí mismas otra pandemia.
Por ello, para el gobierno de México es un imperativo moral frenar el tráfico de esas armas; lo que se quiere es salvar vidas y que las corporaciones asuman sus responsabilidades en estos hechos.
¿Qué es lo que quiere México?
“Queremos que reduzcan y reparen la molestia pública que han creado en México, implementen estándares suficientes para monitorear y disciplinar razonablemente su sistema de distribución para prevenir el tráfico ilícito de sus productos; e incorporar todos los mecanismos de seguridad razonablemente disponibles en sus armas, incluidos dispositivos para evitar que usuarios no autorizados disparen las armas. Una adjudicación de daños sustanciales probablemente también disuadiría a los fabricantes de armas y otros de continuar o repetir su conducta ilegal”.
Las acciones y propuestas mexicanas han tenido eco.
El pasado 15 de enero, la Asociación de Control de Armas nombró al gobierno de México y a Marcelo Ebrard como “Persona del Año” del 2021. Esta organización se fundó por veteranos del Ejército y diplomáticos; dijo que otorgó el reconocimiento por la “innovadora demanda” y por adoptar “un enfoque novedoso para combatir el tráfico ilícito de armas de Estados Unidos a México”.
En diciembre del año pasado, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución presentada por México para combatir el tráfico ilícito de armas.
En ella se establece que las armas pequeñas y ligeras son amenazas para la paz y la seguridad internacionales; condena los flujos de armas derivadas de las acciones de actores no estatales, hace un llamado al pleno cumplimiento de las resoluciones anteriores en la materia y un mayor intercambio de información sobre las rutas del tráfico de armas, entre otras.
A su vez, el pasado 8 de octubre, México y Estados Unidos establecieron el Entendimiento Bicentenario sobre Seguridad, Salud Pública y Comunidades Seguras. En ese Entendimiento se comprometieron a prevenir la delincuencia transfronteriza, reducir el tráfico de armas, así como las cadenas de suministro ilícitas.
