Por Miguel Castillo V
Desempolvando Crimea
A pesar de la paz que ha caracterizado al presente siglo, hay momentos en donde las tensiones estallan. Sucedió a inicios de siglo entre Irak y los Estados Unidos tras el 11 de Septiembre, suele suceder de pronto cuando la violencia incrementa en frágil situación entre Palestina e Israel y, ahora, nuevamente sucedió cuando Rusia volvió a irse contra Ucrania.
Aún con su complicada historia reciente, Rusia y Ucrania en realidad han construido una estrecha y larga relación que data desde hace cientos de años. Sin embargo, la caída de la Unión Soviética y la expansión de la OTAN en Europa han colocado a Ucrania justo en el medio de un sensible duelo geopolítico entre las potencias de Occidente y Rusia.
Hoy, a diferencia de las otras ocasiones, no pondremos el retrovisor en una fecha en específico; sino que miraremos a los antecedentes y posibles raíces del actual conflicto en Ucrania. Para ello, conoceremos la historia de una de las regiones del este de Europa de mayor estrategia política y económica y que ha sido testigo de mucha disputa y sobre todo de muchos conflictos.
Es por esto que hoy, iremos desempolvando los sucesos y la historia de Crimea, una región que; si bien quizás no es la fuente del conflicto actual, nos puede contar y advertir un poco de la tensa situación y la compleja relación entre Rusia y Ucrania.
Una región ‘históricamente’ conflictiva
Crimea ha sido, desde sus inicios, una región en constante disputa. Primeramente ocupada por los cimerios, a los cuales les debe su nombre, ha formado parte de distintos imperios y países. Estuvo regida por el Imperio Otomano, posteriormente comenzaron los conflictos con Rusia e, incluso, se le cataloga como la ciudad donde se disputó la primera guerra moderna; cuando en 1854, el extinto Imperio Otomano, Francia y la Gran Bretaña vencieron a las fuerzas rusas y griegas; que dejó la primera ‘espinita’ para Rusia en dicho lugar. Aproximadamente, desde el año 1917, con la llegada de la época soviética y la caída final del Imperio Otomano, su control quedó entre los líderes socialistas rusos de la época.
Una cuestión que cambió su destino y complicó su estatus fue cuando, en 1954, Nikita Jrushchov cedió este territorio a la entonces República Socialista de Ucrania. Dicho suceso paso por alto en aquella época, especialmente debido a que al seguir formando parte de la Unión Soviética, seguía teniendo órdenes de Moscú.
Sin embargo, tras la disolución de la URSS en 1991, la pugna por dicho territorio tan geográficamente estratégico comenzó a recrudecerse entre los ucranianos y los rusos. Cabe recordar que, al estar al norte del Mar Negro, donde hay grandes reservas de gas, este territorio es fuertemente apreciado por sus recursos y por ser una entrada a dicho cuerpo de agua.
La Crisis del 2014
La crisis por esta pugna llegó a un máximo histórico en el año 2014, cuando la situación entre Ucrania y Rusia estalló. Luego de que el expresidente ucraniano, Víctor Yanukóvich, tratase de incluir a Ucrania en la Unión Europea, Rusia metió presión para evitar el expansionismo de ‘Occidente’ ; y causó que el mismo Yanukóvich renunciara a la idea y descartara la entrada de Ucrania a esta unión.
Dicha situación causó gran conmoción en Ucrania y se registraron diversas protestas para poder alinearse con Occidente y presionando al entonces presidente de seguir con el acuerdo para hacerlo. A esto se le llamó la Revolución de Kiev o Euromaidán.
Sin embargo, ante tal presión, Yanukóvich huyó del país y dejó una crisis política en Ucrania que agudizó las protestas y demandas en las calles. Tras tales conmociones en el corazón político de los ucranianos, Moscú aprovechó la incertidumbre y mandó fuerzas prorrusas a retomar Crimea.
Ahí, las fuerzas armadas rusas lograron persuadir a la población de realizar un referéndum y declarar su independencia. Estas acciones fueron altamente criticadas por Occidente y, al consagrarse la separación de Crimea, se comenzaron a colocar sanciones contra Rusia, como expulsarlo del G-8.
Para el 2015, Rusia declaró a Crimea como parte de su territorio y con esto comenzaron nuevos roces con Ucrania; quiénes aún alegan la ilegalidad de esta anexión. El actual expresidente ucraniano, Petró Poroshenko, fue un constante criticó de esta situación y pidió en incontables ocasiones al Kremlin reconsiderar esta decisión.
Sin embargo, el Kremlin ruso ignoró estos reclamos y desde entonces celebró «el regreso de Crimea» e incluso Putin dijo que «Crimea y Sebastopol habían regresado al puerto de origen».
La mirada desde el Retrovisor
Mirar atrás a estos eventos es una tarea obligada para aquellos que quieran entender lo que está sucediendo en Ucrania hoy. Aunque territorios diferentes, la constante infiltración rusa en Ucrania es un hecho y debe estudiarse y analizarse con cuidado para poder comprender su objetivo.
Alegar una tercera mundial podría ser tan burdo como alegar una inexistencia de invasión en Ucrania cuando no se tienen argumentos para respaldar ambas ideas. Por ello, mirar atrás a Crimea; que cumple ya en este febrero unos 8 años de su último cambio de propietario; podría ser vital para los siguientes pasos que podría tomar este conflicto.
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