Por Autor Conocido
Las formas mal cuidadas en Salud de Tamaulipas
Salud, uno de los aspectos elementales en la vida humana y donde los gobiernos juegan un papel trascendental para garantizar la atención de sus pueblos, es otra de las aristas polémicas de los Vientos de Cambio.
Su deuda en seis años va desde la mejora a la infraestructura hasta la capacidad de servicio de todo el personal; desde los funcionarios hasta doctores y enfermeras.
Tapado con los resultados de evaluadores quienes destacaron las acciones durante la pandemia del coronavirus, ayer protagonizó otro caso más bochornoso, provocado por una decisión tajante como cerrar el Hospital Civil de Ciudad Madero, pero sin medir las consecuencias reales y la afectación para quienes laboran en el mismo, olvidándose por completo de los pacientes.
La revuelta ante está conclusión, determinada en conjunto por la secretaria Gloria Molina Gamboa y la titular del Ipsset Blanca Valles, explotó con las quejas de la base trabajadora. Personal administrativo, médicos y enfermeras reclamaron su trabajo, fuente de ingreso incierta al no fijar un programa de reacomodo. Justa razón cuando el faltante es eso, centros de salud.
El tema se medio arregló en una noche fresca de marzo, cuya atención mediática estuvo en las manifestaciones por el Día Internacional de la Mujer, con sus posibles destrozos pero que, a diferencia de otras ocasiones, no pasó a mayores. ¿Qué fin tendrá? Es desconocido.
Lo cierto, dejó tenso un asunto tan sencillo de resolverse si se utilizaran dos cosas nunca vistas en el Cabecismo: el sentido común y la empatía.
Precisamente en el tercer piso de Palacio de Gobierno eso ya no importa. Van de salida y si se cae un nosocomio con todo y enfermos en su interior es lo de menos; el chiste es levantar la buena imagen para no salir tan raspado el 30 de septiembre próximo.
La burla de la Fiscalía a las mujeres
¿Quién decidió proteger las oficinas de la Fiscalía General de Tamaulipas en Tampico este martes con elementos de la Policía Estatal? ¿Por qué antes y durante la marcha de las mujeres? ¿Qué tanto temor había para poner una treintena de efectivos en el centro de impartición de justicia, encargada de resolver los miles de casos pendientes de hostigamiento, violencia, asesinatos, violaciones y cualquier otro delito hacia el género?
Vaya, si presumen ser una de las instancias que tanto mejoró en seis años, no había necesidad de «blindar» el edificio sobre la calle Altamira. El que nada debe, nada teme, pero con esto, suena más a burla.

