Por Autor Conocido
La Alianza Federalista fue pura hipocresía
Hace exactamente un año, diversos usuarios en las redes sociales opinaron sobre los famosos «hubiera» del 2018. Uno de ellos, era darle el voto a Jaime Rodríguez Calderón, el primer gobernador de Nuevo León por la vía independiente, aunque de sangre y formación priísta, para convertirse en el presidente de México. «Debimos hacerle caso al Bronco», aseguraban.
Pero lejos del espectro que significó su propuesta de «mocharle las manos» a los funcionarios corruptos, precisamente el territorio que gobernó, con casi 8 millones de habitantes, tenía más pendientes que soluciones. Inseguridad, vialidades en mal estado, zozobra para la inversión y un desencanto. Aún con tantos problemas, emprendió la hoy fúnebre Alianza Federalista.
Y precisamente ese cónclave de mandatarios estatales enojados por Andrés Manuel López Obrador, entre ellos Francisco García Cabeza de Vaca, se hablaba mucho de «una fuerte amistad», casi como un compadrazgo. Se sumaron Miguel Riquelme de Coahuila, Diego Sinhue de Guanajuato y Enrique Alfaro de Jalisco.
Pero como a muchos de ellos, vino la elección intermedia de 2021 y la 4T les dio con todo. Ese bloque celebró quitarle a Morena la mayoría en el Congreso de la Unión, pero sacrificaron su capital político y perdieron alcaldías y hasta el poder absoluto. En el caso de «El Pony», llamado así por millones de regiomontanos, lo sucumbió el emecista Samuel García Sepúlveda.
Y lo hizo por partida doble. No era el favorito de Jaime y salió triunfador en la sucesión gubernamental. Siempre estuvo latente las diferencias con el exsenador, pues como contexto el último lo desafió por las famosas «broncofirmas» presentada en el INE para ser aspirante a la grande, ganada por López Obrador. Ayer, fue detenido en su rancho e instalado en el Penal de Topo Chico, irónicamente, remodelado bajo la administración sin partido.
Y ni un mensaje le dedicaron
Cuando la noticia corrió como reguero de pólvora, el nuevo escándalo de la política mexicana provocó todo tipo de reacciones, excepto en los llamados «amigos» de Rodríguez Calderón. Uno de ellos, Cabeza de Vaca, quién ayer enfrentó una de tantas despedidas cortesía de Morena en el parlamento estatal.
Aquellas ruedas de prensa donde se referían como amigos solo es un anecdotario. Recordemos, a los verdaderos cuates se les conoce en el hospital y en la cárcel. Ayer, esos camaradas de dientes para afuera abandonaron al Bronco.
Y ante ese silencio, la lectura es simple: la Alianza Federalista fue pura hipocresía.

