La energía no se crea ni se destruyeLa energía no se crea ni se destruye
Por Autor Conocido

La energía no se crea ni se destruye … solo se privatiza 

En el México moderno donde sus empresas productivas fueron olvidadas por años, donde los recursos se destinaron a sueldos de altos funcionarios y proyectos inconclusos, cuando lo que se necesitaba era reinvertir en tecnología, rehabilitación y mantenimiento de sus plantas y equipos para ser autosuficiente, se decidió abrir el mercado a privados para hacer la chamba que pudieron hacer Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad. 

El asunto, convertido políticamente en un botín, dejó reglas hasta ahora conocidas a medias. Quienes defienden la entrada, afirman un impulso para el reparto de riqueza cuando vemos que todas las compañías, sin excepción y por igual, otorgan sueldos bajos, piden a su personal «ponerse la camiseta» y pagar las horas extra con pizza, pasándose por encima las Ley Federal del Trabajo. 

El otro, tomando la bandera de México y cuidar los intereses del pueblo, comete errores de fondo en procurar el control del Estado; pero se deja a un lado la condición económica pues la situación física de las instalaciones no da, es obsoleto, se requiere un capital importante y los ingresos no alcanzan. 

En sí, el problema de la reforma energética en materia de electricidad no resuelve absolutamente nada con su rechazo. Solamente pueden celebrar las empresas involucradas pero el fondo se sabe que, para ellos, los gobiernos actuales y nosotros, los usuarios, tardará décadas en contar con servicios de calidad, porque no hay infraestructura o está deshecha. 

Al final, la energía no se crea ni se destruye, solo se privatiza. 

Casos de privados problemáticos 

Ahí está el caso de las telecomunicaciones.

AT&T, Movistar, Izzi y Total Play llegaron para mejorar lo mal hecho por Telcel y Telmex. No hay día que la autoridad no reciba una queja contra ellas, es decir, lo empeoraron. 

Tampoco se queda fuera Engie, la empresa de gas natural que pide pago por solo poner tu nombre; pero para resolver situaciones brillan por su ausencia, amparado en la autoridad, caso Tamaulipas. 

Los paneles solares son una de las soluciones para la gente, sin embargo, cualquier compañía patito le ofrece por altas cantidades un producto de mala calidad. En tanto, la clase alta goza de ellos y aunque se propone créditos, las restantes familias solo piensan en resolver sus problemas diarios. 

El sector privado puede ser la alternativa, pero ante los conflictos evade la ley y la responsabilidad. Por eso, dejaron de ser creíbles. 

Díganme que no. 

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