Por Autor Conocido
Una campaña entre convencer o adoctrinar
El impulso que trata de darle la alianza conformada por el PAN, PRI y el PRD para hacer ganar a su candidato César Verástegui Ostos la elección a la gubernatura de Tamaulipas a celebrase en un mes aproximadamente, se basa en todos los municipios de sacar a militantes a las calles, colonias y sitios donde puedan toparse con los votantes, entre ellos los indecisos, pero, sobre todo, los contrarios.
Esa tarea de convencer está en vender al aspirante, en sus logros y acciones, como el discurso de «lo mal que le puede ir al estado si llega la Cuarta Transformación», sacando a relucir los actos de corrupción y personajes ligados al Movimiento de Regeneración Nacional. Así están en cualquier sitio público, restaurantes, cafés y con cuánto ciudadano se vayan topando.
Poco a poco, señalan, han tenido pasos para revertir los 20 puntos de desventaja. La apuesta es al menos llegar a un dígito dentro de esas preferencias y el día de la elección el resultado pueda revertirse y obtener la ansiada meta, la continuidad del proyecto panista por otros 6 años. De ahí, la segunda parte de esta campaña va a estar más intensa. Sin embargo, existen sus complicaciones.
Y es que en esa intención de hacerle ver a centenas de miles de tamaulipecos que no se les quitaran los 3 mil 100 bimestrales, más otros apoyos que reciban del gobierno federal a través de los Programas de Bienestar, se topan con una dura resistencia de los beneficiarios reacios e incluso contestatarios, a no ofrecerles su apoyo.
Y si bien el «adoctrinamiento» del Prianrd choca con la «evangelización chaira», ese sentir de los fieles a Andrés Manuel López Obrador trae un contexto arrastrado por los gobiernos previos a la tercera alternancia en el Ejecutivo federal en el 2018.
Acciones del pasado y su impacto en el presente
Esos programas sociales como Oportunidades y Prospera, lanzados en su momento por las administraciones panistas y priistas, aunado a otros como Empleo Temporal, terminaron como una buena intención, pero mal ejecutada.
La muestra es que hoy hay más personas con un apoyo de la autoridad federal, quienes también acusan un proceso muy selectivo de los incentivos en el pasado.
En pocas palabras, quienes estaban en las estructuras de ambos partidos recibían la mayoría de los apoyos, dejando fuera al resto de la población. Contra eso, aunado al maltrato de los anteriores gobiernos del estado a cargo de ambos partidos, es la parte medular se traba ante la opinión pública un mayor avance de esta alianza.
¿Qué podrá más, el convencimiento o la resistencia? El 5 de junio lo sabremos.

