El manejo de crisisEl manejo de crisis
Por: Autor conocido

El manejo de crisis no se le da al PAN

El estigma que caracterizó al Partido Acción Nacional durante muchas décadas del Siglo XX siempre fue de lado opositor. El dominio absoluto o mayoritario del Revolucionario Institucional desde la Presidencia, las Cámaras de Diputados y Senadores, reflejado en gubernaturas  y congresos locales, le dejaron al organismo político ser la voz de crítica a todo lo mal que sus contrarios omitían o realizaban.

Entre los pocos o inconsistentes triunfos electorales, le dieron margen para entender cómo es la función pública, a partir de solventar las necesidades básicas de la población y también los contextos de conflictos sociales y los actores involucrados. Unos cuantos le entendieron, pero la mayoría terminaron pulverizados.

Esas situaciones extraordinarias, la filtración de grabaciones, los escándalos, el mal actuar de sus afiliados, el uso indebido del erario, los desplantes, así como su incapacidad al manejar una secretaria o oficina descentralizada, aunado a sus frases o comentarios en entrevistas o en sus redes sociales, es históricamente una piedra difícil de quitarse del zapato.

El hecho más reciente está en los audios filtrados del célebre Luis Ascanio Acosta. Sin tapujos, afirmó tener la «venia» de Francisco García Cabeza de Vaca, de Gerardo Peña Flores, de Luis René Cantú y todo el.primer círculo del poder estatal para llegar con cañonazos de dinero a comprar las decisiones de los regidores morenistas y derrocar al alcalde Carlos Peña Ortiz.

Pobre capacidad de reacción

Hubo una respuesta tibia desde la Secretaría General de Gobierno, transmitida por unos cuantos canales, sin un alcance masivo y tardío ante la circunstancia para nada menor, pero dejaron muchas dudas sin aclarar, la primordial, las acciones preparadas desde la Fiscalía General de Justicia para imponer a otro presidente municipal que no fuera de Morena.

Lo peor de todo fue otra exhibida. En la aún vigente administración de García Cabeza de Vaca, sacaron a relucir los contratos millonarios con Roberto Gil Zuarth, Salvador Vega Casillas, Jorge Manzanera, Max Cortázar y Manuel Mijares Jiménez, parte del equipo del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa. De ahí se agarró Santiago Nieto para dar otra zarandeada al reynosense.

¿Qué pasó al final? Ni el mandatario, ni su community manager, ni su equipo de prensa y nadie más, salieron a la defensa.

Así pasa con el PAN. Como victimario es un fruto muy amargo, pero cuando le toca ser la víctima es un auténtico dulce.

Lección para que aprendan los nuevos dirigentes.

Compártenos en

Deja un comentario

Descubre más desde FARO INFORMA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo