Conmemorando los 176 años que se cumplen de dicho proceso, hoy miraremos atrás a el día en que perdimos Los ÁngelesConmemorando los 176 años que se cumplen de dicho proceso, hoy miraremos atrás a el día en que perdimos Los Ángeles
Por Miguel Castillo V

El día que perdimos Los Ángeles

Como es de conocimiento de muchos, antes de la época de la intervención estadounidense en el país, México se extendía hasta más allá de lo que se ve en los mapas actuales. La costa oeste de los Estados Unidos fue, durante muchos años, parte del país y así fue como se fundaron las ciudades que hoy todos conocemos en esta zona.

Sin embargo, a pesar de la creencia de que el territorio se perdió por el Tratado de Guadalupe-Hidalgo de 1848, en realidad hubo todo un proceso en el cual, poco a poco, la costa oeste de lo que hoy es Estados Unidos dejó de pertenecer a México.

Conmemorando los 176 años que se cumplen de dicho proceso, hoy miraremos atrás a el día en que perdimos Los Ángeles, una de las culminaciones de la pérdida de control mexicano sobre la costa oeste.

Una ocupación poco contada

A diferencia de la creencia común sobre la conquista del oeste de Norteamérica, en realidad la mayoría de los movimientos militares y las posteriores ocupaciones ocurrieron sin tanta sangre por parte de los locales. Pero una cosa que muchos menos saben es que, entre el 13 de agosto hasta el 30 de septiembre de 1846, se vivió un asedio en la ahora importante ciudad estadounidense.

Con la misión de conquistar el territorio de California, el ejército que comandó el estadounidense Robert. F Stockton, junto con Archibald H. Gillespie, trató de imponer el régimen de EEUU en el lugar lo que ocasionó conflictos con un grupo de mexicanos que trató de oponerse a estos. Posteriormente, el ejército del general Kearny de EEUU acudió a la zona de La Mesa para combatir a estos insurrectos y los acabo por completo. En realidad, eran menos de 60 soldados en batalla.

Ante estas asperezas, y al mostrar un espíritu algo quebrantado de resistencia, la misión norteamericana por conquistar el oeste terminó resolviéndose más por un tratado que por sangre y guerra. Tras algunos combates, tanto el ejército mexicano como el estadounidense acordaron crear un arreglo para preservar la paz de los californianos, especialmente garantizando su libertad de elección.

Por esto se creó el Tratado de Cahuenga, un acuerdo que permitía a los habitantes de esta zona decidir sobre si mismos y poder optar por quedarse con el mando estadounidense en la zona o migrar hacia la zona mexicana para recuperar ranchos y algunas otras posesiones.

Un dato interesante es que la parte mexicana que firmó este tratado, el entonces gobernador de la zona, Andrés Pico, terminó convirtiéndose no solo en un ciudadano estadounidense con todos los derechos, sino que también represento a Los Ángeles como senador de dicha entidad.

La mirada desde el retrovisor

Muy pocas veces se nos enseña en la educación básica sobre lo que sucedió en el entonces territorio de la Alta California en la guerra entre México y EEUU. Algunos piensan que, como en los otros casos, hubo guerra y devastación aunque, si bien hubo combates, la transición se planteó de una forma más pacífica y organizada de lo que se piensa.

Constantemente se escuchan quejas por lo que cedió el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, pero en realidad, mucho del camino para que estos territorios se volvieran estadounidenses se hizo a través de acuerdos y más con la persuasión de los ejércitos invasores, los cuales exhibían la pobre administración mexicana en la zona.

El día que perdimos Los Ángeles podrá ser uno en específico, pero, como muchas cosas en la vida, en realidad se fue perdiendo poco a poco, a través del descuido pero sobre todo a consecuencia del enorme atraso que tenía el país frente a su vecino del norte.

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