La bomba que cambió al mundo - FARO INFORMA
A 77 años de aquel día, hoy miraremos atrás hacia el lanzamiento de 'Little Boy', la bomba que cambió al mundo, sobre la ciudad de Hiroshima
Por Miguel Castillo V

La bomba que cambió al mundo

Desde el inicio de la historia humana, la guerra ha sido una compleja constante que ha atravesado la prueba del tiempo. Conforme el avance tecnológico fue progresando, las armas que se utilizaban eran más complejas y causaban aún mayor devastación. Pero cuando el siglo XX llegó, el conocimiento científico había alcanzado tanto avance que solo se necesitaba una buena excusa para poner a prueba los límites de la destrucción.

Así fue como ante el conflicto armado más grande la historia, la Segunda Guerra Mundial, la mesa estaba colocándose para poder lanzar un nuevo tipo de bomba, de proporciones destructivas aún sin precedente. A pesar de que Alemania pintaba para ser el merecedor de dicha bomba, los tiempos le ayudaron y fue su aliado, el Imperio de Japón, el que se ganó quizás el peor de los castigos.

A 77 años de aquel funesto día, hoy miraremos atrás hacia el lanzamiento de ‘Little Boy’, una bomba atómica que cambió al mundo, sobre la ciudad de Hiroshima. Es decir, miraremos atrás a uno de los crímenes impunes más grandes de la historia de la humanidad.

El cielo amenazante del 6 de agosto de 1945

La situación en Japón era más alarmante de lo que algunos describen. A pesar de que, era cierto que los ataques a la isla principal no eran comunes, no era la primera vez que los ciudadanos nipones veían amenazantemente el cielo con aviones norteamericanos listos para atacar. Sin embargo, ese 6 de agosto, el panorama lucía diferente.

La ciudad amaneció tranquila en cierta forma y las actividades transcurrían con normalidad cuando a las 8:15 de la hora local, todo cambio. Según los cálculos, bastó menos de un minuto para que la bomba alcanzara la altura para su explosión y para que, en cuestión segundos, destruyera todo a su alrededor.

Las estimaciones hablan de una explosión que tuvo la equivalencia a 16,000 toneladas de TNT explotando al mismo tiempo causando que la temperatura en el lugar se elevará a una cifra cercana al millón de grados centígrados. Cabe destacar que dicha explosión se sintió hasta a unos 59 kilómetros de distancia.

Las cifras de heridos y muertos, que resultaron siempre tentativas y aproximadas, calculan entre 80,000 personas que murieron al instante de la caída de la bomba, esto es un 30% de la población del lugar, mientras que otras 70,000 resultaron heridas. Además, cabe destacar que hasta un 90% de los médicos y enfermeras en la ciudad fallecieron al instante puesto que la mayoría operaba en el centro de la ciudad, donde la bomba fue más destructiva.

Todo lo narrado anteriormente, ocurrió en cuestión de minutos, incluso segundos, y dejó repercusiones que hasta hoy, 77 años después, pueden seguir observándose. Y a pesar de todo esto, 3 días después, el infame gobierno de EEUU, lanzó una segunda bomba nuclear en Nagasaki para capitalizar así el episodio más negro de su historia.

La mirada desde el retrovisor

Es imposible hablar de lo ocurrido en Hiroshima sin mirar hacia las repercusiones que dejó. Las fotografías de las personas heridas, por las quemaduras o caída de los edificios, son un recuerdo constante de lo que puede ocurrir ante gobernantes incapaces. La ciencia, no solo rebasó a la humanidad ese día, sino que le dejó en claro que la humanidad no podía controlar o repeler lo que se ha creado para destruir.

Pero lo más importante a mirar atrás este día, a 77 años de lo ocurrido, es la enorme cantidad de personas que se convirtieron en víctimas ‘silenciosas’ de esto. Aunque el conteo de 70,000 heridos deja una idea, no se consideran a los millones que perecieron después por enfermedad, hambre o incluso por frío ante la imposibilidad de no tener un techo donde refugiarse.

Por esta razón, un minuto de silencio por Hiroshima nunca será suficiente como algunos quieren hacer creer con sus homenajes. La realidad es que, si hiciéramos silencio por cada una de las víctimas de ese día, quizás tendríamos que permanecer sin decir nada meses o incluso años.

El momento de callar puede ser bueno pero, a casi 80 años de la tragedia, aún debe impulsarse la reprimenda contra el gobierno estadounidense pero sobre la insistencia para la desaparición de una tecnología que ha causado más daño que beneficio a la civilización humana.

Ante todo, debemos entender que este tipo de armamento solo hacen que el cielo amenazante de Hiroshima en 1945 se preserve a nuestros tiempos que, aunque parece improbable, aún existe la tecnología, e incluso peor, para causar tal destrucción.

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