Y fue entonces, cuando el silencio de respeto a estos se hizo más común, recordarnos lo ruidoso que puede ser para nuestras almas.Y fue entonces, cuando el silencio de respeto a estos se hizo más común, recordarnos lo ruidoso que puede ser para nuestras almas.
Por Miguel Castillo V

El ruidoso silencio de los difuntos

En los últimos años, cuando vivimos en los tiempos de los medios rostros donde los ojos eran nuestra fuente de contacto y de comunicación en el exterior, la muerte volvió a tomar protagonismo en nuestras vidas y a recordarnos el miedo y el temor que le tenemos, no solo a ella sino a quienes la representan en el mundo de los vivos: los difuntos. Y fue entonces, cuando el silencio de respeto a estos se hizo más común, recordarnos lo ruidoso que puede ser para nuestras almas.

Antes de continuar, quisiera darles la bienvenida a este nuevo espacio. A diferencia de lo que he hecho anteriormente, Mis Subrayados será un espacio de reflexión y análisis sobre algunas frases y algunos temas que aparecen en mis lecturas cotidianas. He de recalcar que por lo mismo aquí no se buscará reseñar ningún libro ni hablar de él, sino que a partir de sus palabras, crear una reflexión al respecto. De ahí el nombre de la columna, el cual hace honor a aquellas palabras que quedan resaltadas y subrayadas por su profundidad y creatividad.

La soledad de los Moribundos

En esta primera ocasión, la reflexión me llegó al leer un pequeño ensayo que habla acerca de la actitud humana moderna hacia la muerte. En este libro del autor Norbert Ellias, titulado ‘La soledad de los moribundos’, apareció de pronto una frase muy peculiar. Esta decía lo siguiente:

«Son los que viven los que exigen respeto a los difuntos y tienen sus razones. A ellos pertenece el miedo de los vivos ante la muerte y a los muertos; aunque muchas veces son un medio para elevar el poder de los vivos».

Dicha frase me hizo reflexionar un poco lo que se comentaba al inicio ¿por qué razón exactamente se busca el silencio ante la muerte? ¿No es acaso más un momento de temor que un símbolo de respeto hacia el fallecido? Y es que justo el autor lo pone en palabras muy explícitas al decirnos que son realmente los vivos quiene llaman a ese silencio que quizás genera más ‘ruido’ en nuestras mentes al tener que contener todo aquello que se quiera decir.

Durante la misma lectura, el libro recuerda el constante miedo a la muerte del humano y nos orilla a reflexionar sobre nuestra actitud de constante alejamiento hacia esta y el creciente miedo que aparece cuando esta se desborda. Un caso clarísimo es el de la reciente pandemia que se vivió donde nuevamente el recuerdo de que nos vamos a morir regreso a las bases diarias y generó nuevamente ese pánico que nos hizo cada vez recurrir menos a las noticias y más a la distracción.

Para el marcatextos

¿Qué no es una reacción innata del ser humano temerle a la muerte? Por así decirlo, lo es. Pero lo interesante es que dicha reacción muchas veces se esconde en el supuesto respeto cuando en realidad, los vivos miran aterrados como si su una bola de cristal estuviera frente a ellos, mostrándoles su inevitable destino.

Pero aún más interesante es el final que nos dice el autor, recordando que los difuntos también son una señal de vida pues dejan en claro las diferencias entre un cuerpo inerte y uno con vida. Y entonces la reflexión regresa a la importancia de reconocer el miedo a la muerte pero con el ingrediente más importante: reconocer la dicha del vivir.

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