Un año despúes de que Afganistán prohibiera a las niñas de séptimo a doceavo grado asistir a la escuela, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) calificó de vergonzosa a la política y pidió a los gobernantes talibanes que reconsideren su exclusión de las escuelas secundarias.
El responsable en funciones de la misión de la ONU en Afganistán, Markus Potzel indicó que «este es un aniversario trágico, vergonzoso y completamente evitable». Asimismo, lamentó que la exclusión de las niñas en las escuelas contribuirá a profundizar la crisis económica del país, así como la pobreza, el aislamiento y la inseguridad.
Fue en verano del 2021 cuando Afganistán quedó bajo el poder del régimen Talibán y, desde entonces, la opresión hacia las mujeres no hace sino aumentar. Además de que las niñas no pueden asistir a la escuela, las mujeres deben ir cubiertas en público de la cabeza a los pies, con tan sólo los ojos al descubierto.
A pesar de que el grupo religioso prometió que las adolescentes volverían a las aulas, éstas recibieron la instrucción de quedarse en casa mientras que los varones pudieron retomar sus estudios. De acuerdo con cifras de la Organización de las Naciones Unidas, en Afganistán, más de un millón de niñas quedaron fuera de las escuelas secundarias en el último año.
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El tembién vicerrepresentante especial del secretario general del organismo para la región condenó que «la exclusión actual de las niñas de la secundaria no tiene justificación creíble. No tiene equivalente en ningún lugar del mundo. Es profundamente dañino para una generación de niñas y para el futuro de la propia Afganistán».
Originarias de la capital afgana, Kabul, un grupo de 50 niñas enviaron una carta titulada «Un año de oscuridad. Una carta de las niñas afganas a líderes de países musulmanes y otros líderes mundiales».
Una de las remitentes, Azadi de 18 años, escribió que «en el último año nos han negado derechos humanos como el derecho a recibir una educación, el privilegio de trabajar, las libertades de vivir con dignidad, libertad, movilidad y expresión y el derecho a determinar y decidir por nosotras mismas».

