Podría uno argumentar muchas cosas pero un rápido análisis me hizo darme cuenta de que escuchar era un superpoder extremadamente escaso.Podría uno argumentar muchas cosas pero un rápido análisis me hizo darme cuenta de que escuchar era un superpoder extremadamente escaso.
Por Miguel Castillo V

Un escaso superpoder llamado escuchar

Hace varios meses, una recomendación llegó por primera vez a mis oídos. ¿Alguna vez has leído a Michael Ende? Yo negué con la cabeza, sabía que era uno de mis temas pendientes pero quizás nunca había explorado la opción de hacerlo antes. Pocos días después, un libro de él llegó finalmente a mis manos. Yo ya me había adelantado y había leído un poco la premisa de la historia sin fin, pues imaginaba que ese era el libro con el que me toparía. Sin embargo, esto no fue así.

En realidad, un título escueto y misterioso del autor llegó a mis manos primero: Momo. Ante esta sorpresa, yo no estaba preparado y me tuve que adentrar en la lectura sin más que la corta sinopsis de la parte trasera del encuadernado como preparativo. Al empezar, sentí inmediatamente una lectura sencilla pero agradable y sobre todo mucho más profunda de lo que esperaba. El autor comenzaba a describir a un personaje tan interesante como críptico y la razón del título de la novela.

Conforme pasaba páginas, mi pregunta sobre esta misteriosa niña crecía: ¿Qué era lo que tenía de especial? ¿Por qué todos en la novela parecían querer estar siempre con ella? Fue entonces que, como si el autor leyera mis pensamientos, este inició un nuevo capítulo llamado ‘Una cualidad poco común y una pelea común’. Ahí entonces, Ende se dispuso finalmente a revelar el secreto del personaje. Conforme avanzaban los párrafos, la intriga crecía y aunque ya había algunas pistas de esto, finalmente el autor decretó.

«Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie era escuchar. Eso no es nada especial, pensará tal vez algún lector; escuchar lo puede hacer cualquiera. Pero se equivoca. Escuchar de verdad solo lo saben hacer muy pocas personas. Y la forma en que Momo sabía escuchar era absolutamente excepcional»

Tras leer esta cita fue que por primera vez reflexioné abiertamente sobre aquel ‘superpoder’ que planteaba el autor y sobre lo escaso que realmente era. ¿Es tan difícil realmente encontrar a alguien con este ‘poder’? ¿En realidad era tan escaso? Podría uno argumentar muchas cosas pero un rápido análisis me hizo darme cuenta de que era una habilidad extremadamente compleja de encontrar. Ya ni siquiera hablemos de si de forma desarrollada o no.

Mientras iba avanzando las páginas y el autor iba mostrando más ejemplos de esto, me quedó cada vez más claro que Momo era una niña muy particular y que este escaso superpoder de escuchar que tenía era capaz de poder hacer mucho más que algunas acciones concretas para solucionar un conflicto. Y no me tomo mucho más que unos cuantos días que entender que justamente lo mismo sucedía cuando esta habilidad se ponía en práctica en el mundo real.

Para el marcatextos

Aunque el libro deja muchas mas bellas sorpresas y reflexiones para más adelante, esta primera es quizás el fundamento de la novela y de su personaje principal y por lo tanto la más simple de todas. Aunque quizás parezca que se repiensa mucho el tema de escuchar contra otros términos como oír o atender, en realidad el prestar atención a lo que uno dice más allá que para contestar, es un verdadero arte. Momo pone esto en práctica a lo largo de la bella historia que la enmarca pero son sobre todo los otros personajes los que dejan entrever que la habilidad de momo es como ninguna otra.

La fuerza con la que el autor expone el verdadero secreto de la popularidad de Momo es tan simple pero tan profundo que lleva a cualquier lector a una reflexión obligada sobre su manera de escuchar. Y aunque también se puede caer en ‘depreciar’ esta habilidad, Ende insiste en su importancia a lo largo de dicho capítulo y del libro en realidad. Pero es al final del capítulo donde regresa con el tema con una frase que quiero dejar para concluir y para reflexión de todos. Una que guarda tanta verdad y debería poner a cada uno de nosotros a admitir nuestra constante falta de escucha a los demás.

«Y quien todavía piense que escuchar no es nada especial que lo intente tan solo una vez. A ver si es capaz de hacerlo igual de bien».

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