Por Autor Conocido
Las lealtades que no pudieron comprar los ex gerentes de la Comapa
Estaba cantada la revisión minuciosa a cada uno de los movimientos financieros que se registraron en la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de la Zona Conurbada, durante la gestión de dos de los principales y más polémicos gerentes que ha tenido en la historia: Jorge Rivera Schotte y Gabriel Guerra Turrubiates.
Vendidos en su momento como «los mejores funcionarios que ha tenido el organismo operador del agua en tiempos modernos», se encuentran bajo la lupa de la Contraloría del gobierno de Tamaulipas y ahora cuyo paradero está en cualquier lugar del mundo, excepto México, pinta para se les considere como prófugos de la justicia.
Aunque su jefe, el senador Ismael García Cabeza de Vaca goza del fuero y le impide ser llamado a cuentas al menos hasta el 2024, ambos personajes dejaron una huella de malos tratos al personal, manejos turbios del recurso y un uso indebido del presupuesto para fortalecer su imagen personal.
Un manejo a su antojo
Incluso, en esa siempre considerada caja chica, funcionó como operador político para muchos factores. Guerra Turrubiates y Rivera Schotte emprendieron una campaña de desprestigio contra el alcalde de Tampico Chucho Nader antes, durante y todavía posterior a la campaña del 2021, cuando ganó la reelección.
También sometieron a base de billetazos empresas de comunicación y un cierto grupo de reporteros elegidos por asesores, con la creencia de tener garantizada la censura contra las inminentes fallas del suministro y las constantes quejas de los usuarios, desde familias y comerciantes.
Pero como sucede con el propio líquido cuando encuentra su cauce, tarde que temprano brota. Así explotó la bomba con la salida de Jorge Federico y la resistencia de Gabriel a renunciar al puesto, bajo la promesa que lo harían alcalde de Ciudad Madero.
A ambos los alcanzaron las consecuencias de sus propios actos. El amedrentar, muy al estilo del Cabecismo, la desmedida soberbia y hacerse de enemigos a personajes de su propio bando, hoy los vemos, si hablamos en términos de Beisbol, a un strike de ser ponchados.
La diferencia será que los subgerentes, jefes de área, personal administrativo, empleados y hasta el propio sindicato, no meterán las manos al fuego por ellos y menos los librarán de sendas denuncias civiles y penales.
Esa es la clave de lo que vendrá a futuro y como resumen, son las lealtades que estos ex gerentes de la Comapa no pudieron comprar.

