En esta ocasión, miraremos de cerca otro de los inicios de época en la literatura universal en la icónica y legendaria historia de Moby Dick.En esta ocasión, miraremos de cerca otro de los inicios de época en la literatura universal en la icónica y legendaria historia de Moby Dick.
Por Miguel Castillo V

Otro inicio de época

Hace algunos meses, hablé por primera vez de la importancia del comienzo de un libro o de una novela. Aunque no parezca, las primeras frases de un libro, a lo mucho las primeras páginas, son el factor que causa el compromiso de al menos 7 de cada 10 lectores. Y esta cifra ha variado poco desde hace ya décadas. Incluso hoy podría ser aún más alta con los contenidos que cada día son más y más efímeros.

Por todo esto, en su momento hablé del bello inicio de Historia de Dos Ciudades de Charles Dickens. Pero mi memoria aún me decía que había otro inicio de época que estaba olvidando y que era, además, de un libro altamente conocido y querido en la literatura universal. Tardé un poco en hallarlo pero regresando a mis subrayados, encontré mi ejemplar de Moby Dick. Esta fascinante historia de ultramar que cautivó a tantos y que se ha convertido en un clásico.

El inicio

Así pues, al abrir las primeras páginas me encontré con ese inicio que tanto me hizo pensar y que tanto me atrapó a pesar del temeroso tamaño de esta obra.

«Llámame Ismael. Hace unos años -no importa cuánto hace exactamente-, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar fuera la melancolía y arreglar la circulación. Cada vez que me sorprendo poniendo una boca triste. Cada vez que en mi alma hay un nuevo noviembre húmedo y lluvioso.

Cada vez que me encuentro parándome sin querer ante las tiendas de ataúdes; y, especialmente, cada vez que la hipocondría me domina de tal modo que hace falta un recio principio moral para impedirme salir a la calle con toda deliberación a derribar metódicamente el sombrero a los transeúntes, entonces, entiendo que es más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda. Es mi sustituto de la pistola y la bala».

Estas líneas se me hicieron, desde la primera vez que las leí, una completa obra maestra y después de releerla, entendí que lo era mucho más de lo que parecía.

Para el marcatextos

Si lo miramos de cerca, podemos encontrar dos cuestiones ciertamente brillantes. La primera está incluso en la primera frase: el autor nos pide nombrarlo. Esto podrá parecer algo irrelevante pero en realidad, es de mucho peso porque esto cambia la manera en que podemos apreciar al personaje. Por esto mismo, el hecho de que nos haga llamarlo Ismael ya es algo relevante de cara a lo que viene.

Y la segunda cuestión vital es el momento en que nos explica la profundidad de la depresión del personaje. Además del poder que tiene el mar en su vida. Este pequeño pero gran contexto viene en menos de una página pero da para poder hacer un análisis de muchas y muchas cuartillas sobre la tridimensionalidad del personaje de Ismael.

Sin duda, el inicio de Moby Dick es otro de esos inicio que marcaron época. Y que siguen siendo uno de los referentes sobre como iniciar una novela de ficción.

Te puede interesar: La Vieja Sabiduría de Don Quijote

Compártenos en

Deja un comentario

Descubre más desde FARO INFORMA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo