Sociedad civil está lejos de la políticaSociedad civil está lejos de la política, de los partidos, de candidaturas
Por Autor Conocido

Sociedad civil está lejos de la política, de los partidos, de candidaturas 

El regreso de la Alianza Frankenstein o, mejor dicho, la coalición entre PAN, PRI y PRD, anunciada hace una semana ante los procesos electorales en Estado de México y Coahuila (los que sí importan este año, aseguran), daba una señal de esperanza para los anti obradoristas o quiénes rechazan la 4T de encontrar, aunque sea en los mismos personajes y sus malos resultados, motivos para competir. 

Todo iba de maravilla hasta que dos de los tres dirigentes confirmaron un acuerdo bilateral: para este año, los tricolores pondrán los candidatos a las gubernaturas, pero en el 2024 les toca a los azules imponer a la presidencia y la jefatura de la Ciudad de México. Esto, confirmó el propio perredista Jesús Zambrano, contrapone el ideal del bloque. 

«Los únicos quienes llegaron a un acuerdo así fueron ellos (Marko Cortés y Alejandro Moreno Cárdenas), cuando estaba claro que la sociedad civil es la encargada de decidir las candidaturas. Si ellos van a imponer las condiciones de las candidaturas, entonces la alianza no tiene sentido», declaró este martes. 

Si bien el organismo político que encabeza está diezmado, pulverizado por su cambiante ideología y la desbandada de seguidores hacia Morena y Movimiento Ciudadano, tiene razón en su reclamo. Al no escuchar a los ciudadanos afines y solo ir por dedazo a llenar las postulaciones, como les dijo Andrés Manuel López Obrador, «ya chuparon faros». 

Motivos para distanciarse 

Lo realmente sustancial de este tema es la distancia tradicional, antigua e inquebrantable entre la misma población y los organismos políticos. Primero, la clase media que es el grosor de los habitantes muestran un claro desprecio por guindas, azules, tricolores, amarillos y naranjas. Es el sector donde mayor arraigado se encuentra el abstencionismo. Los números del Instituto Nacional Electoral y de analistas, son evidentes. 

Para agregarle, los comités nacionales, estatales y municipales tampoco son muy dados a invitarlos o abrirles la puerta. La grilla de militantes que merecen un escaño, una regiduría o hasta la silla presidencial por su trabajo en campo, sus años de simpatizante o por «besar varios traseros», les limita esa participación. 

Lo peor es cuando un empresario, un catedrático, un joven emprendedor o hasta una lideresa de colonia desea aparecer en la boleta vía independiente, es un infierno por las reglas del árbitro electoral. 

Contrastante, pues los partidos necesitan de la sociedad civil para lograr puestos y son los primeros ninguneados, sobre todo en los hechos. 

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