Por Autor Conocido
Otro capítulo de la división del PAN Tamaulipas
Eran evidentes las fricciones dentro del Partido Acción Nacional ante las catastróficas y todavía dolorosas derrotas en las tres últimas elecciones en Tamaulipas. Su máximo líder, un «refugiado» en Texas, minimizado y debilitado, abrió puertas y ventanas de una casa donde por cada rincón surgen conflictos, imposiciones, reclamos y serias fracturas, ni siquiera el antiobradorismo es factor de reconciliación.
La escena más clara surgió ayer en la sesión del Congreso del Estado. Una supuesta falsificación de firmas prendió la mecha y el enojo de Nora Gómez, diputada por el Distrito 22, el principal bastión del partido en toda la entidad, contra el líder de su bancada Félix García y el dirigente estatal Luis René Cantú.
La reacción fue frontal, con señalamientos hacia el titular del organismo político. Lo acusó de la acción y en respuesta, el subordinado del Cabecismo se limitó a decirle «mentirosa», al tiempo que a la legisladora la flanqueaban compañeras de su propio partido, las independientes y de Morena.
El hecho provocó una pausa en el debate de varias iniciativas y puntos de acuerdo. Fue un espectáculo reprochable para un sector y en una amplia mayoría de los testigos y vistas en redes sociales, jugosamente morboso. Todo quedó en una denuncia ante la Fiscalía, sin embargo, el precedente estuvo más que plasmado, sin evitar su exposición ante la ciudadanía.
Nadie los puede unir
Lo anterior deja una lectura planteada con antelación en diversos espacios de opinión en el estado. Los Vientos de Cambio arrasaron con la unidad azul, militantes los abandonaron, aliados en el PRI y PRD no quieren saber nada de ellos, mucha iniciativa privada se alejó y entre ellos mismos hay una alta carga de grilla, de decepción y de revanchismo.
Está muy claro que Francisco García Cabeza de Vaca, con tanto reel en sus plataformas digitales, es incapaz de reagrupar esas voluntades. Su hermano Ismael es un auténtico caso perdido, «El Cachorro» muestra cada día su ineptitud, Gerardo Peña es un cero a la izquierda y César Verástegui juega a operar «a escondidas», sin solucionar nada.
Lo peor se encuentra en muchos liderazgos metidos en su burbuja. Critican a Morena, pero se rehúsan a ver el cochinero de su casa; es más, ya ni se les pide atender su desastre interno porque se ofenden.
Ese es el dividido PAN en Tamaulipas. Seguramente, saldrán voces a decir que «no es cierto».

