Por Autor Conocido
Por una cachetada, PAN se echa encima a la prensa tamaulipeca
Triste, bochornoso, lamentable, decepcionante, patético, horroroso y muchos adjetivos más se le pone a la actuación de los diputados locales en el Congreso del Estado de Tamaulipas de la LXV Legislatura. Utilizando la frase de «defender los intereses del pueblo», las posturas del PAN y Morena son dignas de la infamia, de la vulgaridad, de la intolerancia y de la ambición grupal e individual.
Lo acontecido este lunes fue un tema impropio e inmoral para un Poder Legislativo. Si fue escandalosa aquella toma del Capitolio por los «American Outlaws» en enero del 2021, al reclamar un fraude contra Donald Trump e impedir validar el triunfo del ahora presidente Joe Biden, en el país más poderoso y democrático del planeta, en esta porción de México los sucesos cada día se superan.
Luego de aprobarse la creación de la Junta de Gobierno, a fin de contrarrestar la determinación del Tribunal Electoral estatales en regresarle la Junta de Coordinación Política al panista Félix García, él y sus compañeros aparecieron en el Palacio Legislativo este lunes para recuperar la oficina, apoyados por Gerardo Peña, Oscar Almaraz y Vicente Verástegui, todos del Congreso de la Unión.
Después pasaron dos hechos criticables. El primero, al negarle el acceso a la morenista pues venía acompañada de elementos de la Guardia Estatal, ni en el barrio más bravo de Tamaulipas se escuchó el lenguaje que manejaron Nancy Ruiz y Casandra de los Santos. De «pendejas» y «putas» no se bajaron, frente a colegas y registrados en transmisiones en vivo como en videos.
Una agresión injustificable
Lo segundo y peor, sucedió a José Inés Figueroa, vocero del Poder Legislativo, intentó pasar al interior. La diputada Leticia Sánchez Guillermo le avienta la puerta y como pudo entró, pero da un empujón. Eso provocó agresiones de compañeros de la matamorense y todo culminó con una cachetada.
Esto reviró la nota. Los panistas pasaron de víctimas a agresores, de buenos a villanos, de defensores de la causa a «ojetes». Lo relevante ahora era ese maltrato y no su defensa por la instrucción otorgada por el Trieltam. La amplia mayoría de las publicaciones giraron en torno al golpe.
Independiente al cargo, José Inés es parte de la comunidad informativa de Tamaulipas, solo hace su trabajo que un día terminará y seguramente volverá al oficio, por eso la solidaridad de gremio, lo consideran suyo, «parte de la raza».
Grave error del PAN echarse a la prensa tamaulipeca encima, en su contra, como enemiga. Ni todo el dinero, influencias, poder o amenazas, les quita esta mancha ante la opinión pública.

