Por Autor Conocido
Diputados de Tamaulipas piden paz entre nuevo pleito
La aparición de Félix García en la sesión de la Diputación Permanente en el Congreso de Tamaulipas resultó en cualquier cosa menos en una cordialidad. Su afán de darle su sitio como presidente de la Junta de Coordinación Política en medio de todos los cambios hechos durante la presente legislatura, donde la bancada le minimizó su poder, aumentó más la tensión.
Previo a un acuerdo tomado con la ahora titular de la Junta de Gobierno, Úrsula Salazar Mojica, se le dio espacio para presentar primero una iniciativa mediante un tema de coyuntura, los polémicos libros de texto. El escrito solo fue otro de las centenas de «llamados a misa», no acercarlos a los estudiantes de nivel básico cuando venga el arranque del ciclo escolar.
Pero mientras se desahogaba el orden del día, el también coordinador del Grupo Parlamentario de Acción Nacional aprovechó el momento para hacerse sentir y pedir su lugar con la indicación tomada por el Tribunal Electoral Estatal, un asunto que de acuerdo a lo comentado con antelación y dentro de la reunión previa, no iba a ser mencionado.
Esto provocó las primeras discusiones cuyo tono comenzó a ir de menos a más. Úrsula le contestó que se obedeció como tal la disposición, que no había problema alguno pues de acuerdo a la ley y a su reglamento interno no se había desacatado una indicación. El problema vino cuando empezaron los señalamientos sobre cómo sucedieron los acontecimientos de julio pasado.
Sube de tono
La reprimenda no solo de la jefa del Parlamento, también de sus compañeros Casandra de los Santos, Humberto Prieto y Eliphalet Gómez se dirigió por el maltrato a varios de los trabajadores, registrados en videos, entre ellos la forma brusca e innecesaria de retirar del recinto a José Inés Figueroa, titular del área de prensa.
Calentó mucho la respuesta del «Moyo». Negó categóricamente cualquier hecho de violencia pese a que vio de frente la cachetada de su compañera Leticia Sánchez Guillermo sobre la persona. El reclamo fue todavía más airado, gritos suficientes para la salida de Alejandra Cárdenas, priista presente en la referida sesión.
Al final, terminó la sesión con la obligada firma de paz entre los representantes de ambas bancadas. Lo que se diga de acuerdos y tranquilidad de ahora en adelante, si antes no sé creía, ahora menos.

