Por Autor Conocido
PRI (parece) se entrega a la imposición de Xóchitl
De todos era conocido dentro del Frente Amplio por México, la conformación de la alianza entre PAN, PRI y PRD era dinamita pura, no precisamente porque tenían los argumentos para poder hacer estallar la Cuarta Transformación, sino que contaban con la pólvora suficiente para hacerse pedazos entre ellos mismos.
Esa mezcla de químicos y materiales flamables, derivado de tantas décadas de diferencias, luchas electorales, señalamientos de corrupción, para seguir a la fuerza unirse a una causa en común, derrocar a un caudillo llamado Andrés Manuel López Obrador, tarde que temprano provocarán una explosión o implosión interna.
Las primeras señales se dieron con el proceso interno de inscripción de los aspirantes a la Presidencia de México por el lado opositor al partido oficial. Los declines de Claudia Ruiz Massieu, Lily Téllez y Gustavo de Hoyos, el único «no político», sobre las reglas para contender empezaron a agrietar este bloque.
Sospechas de cargada
Lo más reciente vino cuando quedaron solamente dos propuestas, Beatriz Paredes y Xóchitl Gálvez. La desventaja vino cuando las sospechas de una cargada hacia la segunda se notaron en el momento de recabar las firmas, ya que la hidalguense lo logró en tres días y a su contraparte le costó cumplir casi cerca de la hora límite.
Para variar, vino a través de una entrevista banquetera hecha a Alejandro Moreno Cárdenas. El polémico dirigente del tricolor, un día entregado a los regaños de Marko Cortés y al otro sometido al inquilino de Palacio Nacional, salió con la versión de que a su propuesta no le favorecían las tendencias en los sondeos hechos.
Esto trajo una nueva suposición. Si bien Beatriz ha negado cualquier intención de declinar, ante la jornada de votación que se espera el próximo domingo es más propenso que la misma no se celebre y consumar lo compartido en secreto por tricolores y perredistas: la imposición de la hidalguense Xóchitl Gálvez.
Sabremos en las próximas horas si Alito termina por empinar a doña Beatriz y dejar en manos de la «ocurrente Xóchitl» la bandera.

