Por Autor Conocido
Pegarle al avispero, el «deporte» del Cabecismo
Un comportamiento muy característico del sexenio bajo control de un grupo político pero enfundado en la piel del Partido Acción Nacional, es decir, gente más leal a una persona que a los principios del organismo político, fue la confrontación, el pleito, el encontrar cualquier motivo de pelea, de discusión, causar una propia polarización o encontrar los motivos para ir al choque.
Eso se vio mucho en los ya olvidados Vientos de Cambio. Hace más de un año terminaron, sin embargo, para mala fortuna de quienes integran la militancia, cuya amplia mayoría no paga ni un centavo de sus cuotas (si es lo contrario, que muestren las facturas o comprobantes), deben soportar las ya trilladas indicaciones provenientes desde Dallas, lugar de residencia de Francisco García Cabeza de Vaca.
A regañadientes, en instancias como el Congreso del Estado o la Cámara de Diputados, en el mismo Comité Estatal y algunos personajes, acatan, sin importar con ello el desprestigio personal. De eso, una amplia mayoría de los azules se separaron, a expensas de la intentona de represalia, como le quisieron aplicar a Nora Gómez.
La diputada local y dirigente del Comité en Tampico, el principal bastión, se le trata de sacar de la jugada pues no hizo los pagos correspondientes al partido. Al final, eso no la separa de sus funciones, pero es el claro mensaje hacia el jefe de la ciudad, Chucho Nader. Un tipo juego de vencidas.
Siguen con los choques
Precisamente, cuando el reclamo de unirse ante la complicada misión del 2024, con nada que ganar y muchísimo por perder, incluido el riesgo de perder la «joya de la corona», viene desde las entrañas, en los texano-reynosenses sigue la fascinación del golpeteo, del amedrentamiento, de imponer su ley por la buena o por la muy mala. El caso de Nora es otro más.
Ya le pasó al Cabecismo cuando se confrontó con Andrés Manuel López Obrador sin tener seguro el ganar. Lo mismo buscó en maestros, burocracia, sector salud y el pueblo, a todos los retó por la sencilla razón de tener el poder (en ese tiempo). Las consecuencias ya las sabemos.
Ahora, en la misión de fortalecerse internamente, lanzan puñetazos antes de extender la mano. Así, ¿quién querrá apoyarlos?
Sin dudarlo, el Cabecismo se ha hecho experto en pegarle al avispero como un deporte favorito. Su problema es que cuando el enjambre le responde llora, grita y acusa ser la víctima.
¿Qué la relación del exgobernador con muchos actores, entre ellos porteños, no está rota? No se notan los constantes boicots a eventos, entrevistas y encuentros privados.

