Joe BidenJoe Biden y las consecuencias
Por Autor Conocido

Joe Biden y las consecuencias  

En el 2020, el año de inflexión para la humanidad en su época actual, cuya marca del covid-19 dejó su huella impregnada en una generación por el resto de su vida, fue un momento duro para la nación más poderosa del planeta. Las circunstancias epidemiológicas chocaron con el momento definitivo de elegir a un presidente por los siguientes 4 años.  

Muchas similitudes tenían en aquel instante la población de los Estados Unidos con México. Una sociedad polarizada, el despertar de un nacionalismo con choques ante la globalización y sus simpatizantes, así como un pujante, insistente y siempre activo discurso proveniente de Donald Trump, el millonario convertido en jefe político de los norteamericanos, amado y odiado al mismo tiempo. 

Su forma de hacerle frente a muchos temas internos, la migración, los programas de apoyo a jóvenes, devolverle el lugar a los “American Outlaws”, etiquetar como narcos a todo aquel hondureño, salvadoreño o haitiano que cruzaba los muros o el río Bravo, sembró un encono arraigado en una sociedad plural (bueno, eso presumen de dientes para afuera) y causar combates de palabras en redes sociales. 

Una mitad de la nación lo respaldó, la otra no y en esa búsqueda de encontrar un personaje correcto para sacar al republicano de la Casa Blanca, concluyeron que un oriundo de Pensilvania, con una avanzada edad, dirigiera los esfuerzos y lograr esa meta. Así vino Joe Biden como abanderado del Partido Demócrata. 

Y vino la decepción  

De manera cerrada, vino la alternancia y el ascenso del presidente 46 en la historia. En México fue celebrado por la corriente anti obradorista, pues veían en esta decisión del vecino del norte contrapuntearse con la Cuarta Transformación. Fue como cantar el gol de otro equipo anotado a su máximo rival.  

Han pasado 4 años y la administración ha sido una auténtica decepción en los 50 estados. Se puede medio permitir su falta de decisión en temas de mucha relevancia para los gringos, como el conflicto entre Israel y Palestina, así como el manejo dado a la guerra de Rusia y Ucrania.  

Lo que no toleró el americano fue la afectación al bolsillo. El país vive una de las inflaciones más complicadas y la amenaza de una recesión crees en el mercado interno y externo. Agreguemos a todo esto, la condición de salud de Biden, visiblemente cansado física y emocionalmente.  

En su intento de reelegirse, el demócrata muestra signos de debilidad y heridas muy abiertas. Trump es el depredador que ya olió la sangre y está dispuesto a devorarse a su presa esto en la elección de noviembre próximo.  

En conclusión: Estados Unidos votó contra Trump porque polarizaba. Hoy arrastra esas consecuencias entre su regreso o mantener a un mandatario muy viejo para estos trotes.  

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