Por Autor Conocido
La disyuntiva americana y mundial por una elección
Lo sucedido el pasado fin de semana en Pensilvania, cuando se realizó “un atentado” contra Donald Trump, quien busca por segunda ocasión la presidencia de los Estados Unidos nuevamente por el Partido Republicano, logró finalmente un objetivo en el corto, mediano y largo plazo de esta campaña donde compite contra el actual mandatario, el demócrata Joe Biden.
Las repercusiones en cuanto a la decisión de los más de 250 millones de habitantes repartidos en 50 entidades, movilizada también por los intereses económicos de corporativos y dueños de grandes firmas, muchas con presencia en la mayoría del planeta, catapultaron la imagen del millonario, convertido en mártir y casi canonizado como un santo, tocado por los dioses tras librar esta afrenta.
Ese impacto abonó en la polarización interna de la nación más poderosa del mundo con declaraciones muy subidas de tono de varios personajes tanto del ámbito político empresarial y del espectáculo. Uno de ellos fue Kyle Glass, compañero del actor de Hollywood Jack Black, al subir en sus redes sociales un mensaje que no muy pocos de sus compatriotas rechazan: “ojalá en la próxima no fallen”, refiriéndose al disparo.
Suben sus bonos
Todo lo anterior, en lugar de convertirse en algo negativo para el republicano, dispuesto a regresar a la Casa Blanca y tomar revancha de la derrota sufrida en el 2020, es un efecto positivo para él y su equipo. Si hay un miedo generalizado en sus contrarios dentro y fuera de la Unión Americana por su potencial arribo, lo acontecido el sábado acrecentó más ese temor.
Hoy más que nunca, los factores juegan a favor de Trump en su camino rumbo a Washington. La disyuntiva en la mitad de los habitantes del país precursor de la democracia, como en sus vecinos de México y Canadá, sus aliados europeos y asiáticos, incluso entre los rivales como China, Corea del Norte, parte del mundo árabe y Rusia, es ¿Qué pasará si gana?
La realidad es muy abrumadora. Ni con un cambio de último momento y la presencia de Kamala Harris, la actual vicepresidenta en tomar la batuta por las condiciones muy deterioradas físicamente de Biden, es el Plan B que le garantice a los demócratas mantenerse en el poder otros cuatro años.
Para todo esto, tanto nuestro estado como vecino directo, la administración que en octubre encabezará Claudia Sheinbaum y el resto del planeta, deberá tener preparado todo para lo que muchos afirman, será la destrucción de lo que hoy todavía conocemos como Estados Unidos, quien sea el ganador.

