Juegos Olímpicos y la polémicaJuegos Olímpicos y la polémica
Por Autor Conocido

Juegos Olímpicos y la polémica  

Cuando a finales del Siglo XIX Pierre de Coubertin dio pie a uno de los grandes movimiento deportivos, políticos y sociales del mundo, el Olimpismo, inspirado en los juegos practicados en Grecia y cuya capital Atenas fue la primera sede en 1896, la buena intención del barón francés fue unir los valores de los seres humanos a través del deporte. 

El evento, el más espectacular que existe en el planeta y, sin temor a equivocarnos, muy por encima de la Copa Mundial de la FIFA, tiene cada cuatro años un magnetismo, una virtud, una sensibilidad, algo que nos permite ver a los mejores atletas del mundo disputarse tres valiosas medallas, incluso en disciplinas cuya mayoría de la población desconoce sus reglas básicas. 

Hoy, la edición en París nos regala un sinfín de historias. Un joven nativo de 20 años que irrumpió la piscina y  apenas cumplida la semana es la gran figura, Leon Marchand, la de mexicanos como latinoamericanos ganadores de oro, plata y bronce, pese a las condiciones precarias de sus naciones para entrar en el alto rendimiento y la competencia global. 

Pero el escándalo se centró desde la ceremonia de inauguración. Las actividades y representaciones en y sobre el Río Sena, cuyo mensaje fue la inclusión en estos tiempos actuales, incómodo porque gays y lesbianas emularon “La última cena”, una obra de arte autoría de Leonardo Da Vinci, pero apropiada por el Catolicismo como suya. 

Golpes “nada femeninos” 

Lo segundo pasó en un combate de Boxeo femenil, la italiana Angela Carini le aguantó 45 segundos los golpes a la argelina Imane Khelif. La acusación directa sobre la segunda, tacharla de hombre transgénero, aunque lo irónico es el juicio sin conocimiento sobre una deportista de un país donde la homosexualidad, en cualquier forma, es digna de “arder en el mármol del infierno”, según el Corán. 

Creíamos que los aros olímpicos y la controversia habían tomado caminos separados, después de tantos pasajes, varios escalofriantes. En 1936, llegaron a la Berlín nazi y fue la propaganda mundial de Adolf Hitler antes de invadir media Europa. 32 años después, la matanza de Tlatelolco empañó la celebración en la Ciudad de México. 

Siguieron los conflictos políticos como el enfermo y eterno pleito Palestina-Israel, con la matanza de atletas de los últimos mencionados en Múnich 72. Los boicots de la Unión Soviética y Estados Unidos, producto de la Guerra Fría, reflejado en Moscú 80 y Los Ángeles 84, seguido del atentado terrorista en pleno corazón de Atlanta, cuando fue sede en 1996. 

Y para cerrar, el enorme costo para ciudades como Atenas (2004) y Río de Janeiro (2016), con millonarias inversiones en instalaciones quedadas en el olvido. 

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