Por Autor Conocido
Lilly Téllez: la podredumbre política
Para recordar, la senadora reelecta surgida de las filas de Televisión Azteca, llegó a la Cámara Alta hace seis años por el Movimiento de Regeneración Nacional y ahora por el Partido Acción Nacional de la misma vía, un puesto plurinominal, sin sudar una sola gota en la campaña como en la comodidad de sus lujos, quitando un sitio a mujeres con mayor capacidad o talento.
Desde ahí, la presentadora de noticias Lilly Téllez hace carrera política a través de un discurso nauseabundo, hueco en varios momentos, burdo en muchos casos, clasista en cualquier línea y degradante en términos generales. Confundir el denostar con adjetivos de bajo nivel propician en esos rangos un señalamiento duro del ciudadano promedio letrado y reflexivo, cuya esperanza es un debate de ideas de altura.
Eso, llevar a la tribuna los problemas reales del país y buscar resolverlos es la carencia de la legisladora. Está muy lejos de figuras con categoría como María Lavalle, Guadalupe López Bretón, María de los Ángeles Moreno y Beatriz Paredes, quienes presidieron la Mesa Directiva en momentos donde estaba muy lejos la paridad de género, ganándose un lugar por su congruencia en la tribuna y fuera de ella.
Una más a la lista
La más reciente de sus deplorables actuaciones fue contraatacar a la aplanadora de la Cuarta Transformación llamando a Gerardo Fernández Noroña, precisamente el conductor de todos los asuntos parlamentarios en el pleno, como un “bellaco” del presidente Andrés Manuel López Obrador. Su expresión vino simple y sencillamente porque le molestó y mucho la aprobación de la reforma judicial.
A diferencia de otras compañeras y compañeros de su bancada como de la fracción opositora, tanto el PRI y Movimiento Ciudadano también en desacuerdo pero guardando la compostura y sobre todo el respeto a colegas de escaño, Lilly se fue de boca. Esto causó críticas de periodistas ante esta actitud.
De manera puntual lo hizo Denisse Maerker en la mesa de debate de Tercer Grado, transmitido por Televisa. “La senadora ha llevado a un nivel muy bajo el debate”, un dardo directo al ¿desempeño? de la ahora senadora panista, cuya reacción fue decirle “propagandista”, “chaira de closet” o hasta “novia de Fernández Noroña”.
Está claro y desde hace varios años, todo aquel que no coincida con la forma de pensar tanto de Téllez como del grupo formalmente llamado antiobradorista, es repudiado. Su intolerancia a las malas prácticas de hacer política pone verdaderamente en el limbo la consolidación de un contrapeso real. Parece delito ser exigentes con ellos.

