Por Autor Conocido
Maki mete los asuntos familiares en la política
La novela empezó así. El proyecto de Ley de Ingresos expuesto por el área de Finanzas en el Ayuntamiento de Reynosa para el ejercicio 2025, esto en Sesión de Cabildo encabezada por el presidente municipal Carlos Peña Ortiz, contempla la aplicación de alzas a cobros desde el impuesto predial, el uso de suelo para negocios, cajeros automáticos y bancos, tiendas departamentales, supermercados, agencias de autos y gasolineras.
El argumento fue la captación de recursos para la operatividad de esta administración, usarse en actividades propias como arreglo de calles y avenidas, la red de agua potable, luminarias, pavimentación de vialidades, más los servicios públicos de necesidad en una población cercana los 800 mil habitantes, la más grande en el estado.
Lo anterior provocó la molestia del sector privado. Cámaras empresariales vieron esto como algo fuera de lo normal y un duro golpe a sus ganancias, de por sí pocas con la carga tributaria. De esto se le hizo conocimiento al Congreso del Estado, el ente encargado de validar estas iniciativas, conforme la ley estatal lo impone.
Al echarse atrás, la reacción vino desde la posición de Maki Ortiz Domínguez, senadora de la República plurinominal por el Partido Verde. En tribuna puso un exhorto al Parlamento estatal a fin de validar el acuerdo de la comuna confirmado por 21 regidores y dos síndicos, respetando su autonomía. Esto dió origen al conflicto.
¿Un intento de división?
No conforme, la ex alcaldesa de la ciudad fronteriza logró un respaldo inaudito. En la Cámara de Diputados, Claudia Hernández y Casandra de los Santos, la primera de Morena y la segunda también pero obligada de defender al Verde para no dejarla fuera de la jugada, insistieron en el Pleno de San Lázaro a su par tamaulipeca transparentar los criterios en los valores catastrales.
La respuesta vino desde Humberto Prieto. El presidente de la Junta de Coordinación Política le recordó principalmente a Casandra su participación en la pasada Legislatura, pues con su voto le tiró a “Makito” cualquier oportunidad de subir el predial, uno de los gravámenes más importantes para una ciudad, sobre todo al empezar el año.
Con todo este show, es claro el objetivo de Ortiz Domínguez en hacer todo lo posible para defender a su hijo, sin importar incluso las consecuencias políticas en el corto, mediano y largo plazo. Si nos vamos al tema sentimental, es válido, pero en lo estrictamente legal significa un pleito a estas alturas innecesario.
Si algo ha caracterizado a Maki son los conflictos tras brincar del PAN a la 4T. Los inicia y al final en ninguno sale triunfadora, ya le pasó cuando quería ser la candidata a la gubernatura y después en tratar de imponerse como aspirante a la Cámara Alta por los guindas. Hoy, con suficiente moralidad incorrecta, mete los asuntos familiares.

