Lalo GattásLalo Gattás
Por Autor Conocido

¿Lalo Gattás aprendió la lección?

No fue un último trimestre de año muy bueno para la relación tradicionalmente sana entre el Gobierno de Tamaulipas con el Ayuntamiento de Ciudad Victoria. Históricamente perduró el buen trato, sin importar las diferencias entre quienes encabezaban la administración pública de la entidad, cuyo domicilio se erradicó casi a las faldas de la Sierra Madre hace más de dos siglos.

Tanto en los tiempos del institucionalismo recalcitrante del PRI, como en el Cabecismo con su corto período de vigencia, se vio tanta discordancia del alcalde con la autoridad máxima en este territorio. El lugar, protagonismo, respeto a la investidura y quien dicta la agenda de discursos, eventos y obras en la capital, es el jefe del Ejecutivo estatal.

Ese molde se respetó hasta en los opositores. Le pasó a Gustavo Cárdenas en su etapa de panista, lo mismo al ex tricolor Oscar Almaraz, lidiando pero sin conflictos duros con el gober en turno. Los victorenses no estaban desatendidos o sus problemas básicos se le endosaban a la instancia superior, gozando así de una salud y estabilidad emocional.

Pero eso se fue rompiendo desde finales de septiembre y hasta estos días. Lalo Gattás sacó por muy poco la elección ante Almaraz, entendiendo desde fuera el claro mensaje de “malo por conocido que conocido traicionero”, pues el ahora panista tenía la etiqueta de los cuernos, la insignia de los texanos-reynosenses.

Comienza el conflicto 

El reelecto presidente municipal creyó y le hicieron creer sus allegados un error: el triunfo del pasado 2 de junio por un estrecho margen fue por la mano echada desde el sistema estatal, aún y con los garrafales yerros en su gestión desde el 2021, con cráteres en las calles, una deficiente recolección de la basura y la incapacidad de resolver el desabasto de agua potable.

Prefirió querer ser más figura que Américo Villarreal y eso, hasta aquellos fuera de este ámbito, significa un pleito. Por eso sele marginó de tantos eventos, le echaron atrás sus nombramientos para su trienio y le metieron al Congreso del Estado con el amague de quitarlo. 

Bajo este contexto, sorprendió una publicación en Facebook compartida por el munícipe victorense durante la noche del domingo. Fue parte de la cena de fin de año encabezada por Américo junto a su esposa María Santiago de Villarreal, tomándose una foto a todas luces significante luego de la distancia. Por supuesto, no faltaron sus palabras de buenos deseos y trabajar juntos el siguiente año.

¿Qué lectura se lanza? A Gattás no se le invitó solo por cumplir o por mero protocolo. Eso no existe en la política. Entre su arrogancia dobló las manos y como la Navidad se presta para llevar paz a los hombres de buena voluntad, seguir en ese conflicto no lo lleva a un buen final.

Ya sabremos por mediados o finales de enero, si ya aprendió esa lección o continuará con el capricho de ser más figura.

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