Por Autor Conocido
Reynosa regresa a la política del Siglo XX
En el siglo anterior, si algo caracterizó al Partido Revolucionario Institucional, el organismo que dominó a placer la política mexicana en más de ocho décadas fue el exagerado ufanismo utilizado por sus gobernantes para dejar una huella en las futuras generaciones, más allá de si fueron buenos, regulares o muy malos servidores públicos.
Esa presumidera se puntualizó en las obras de infraestructura. Calles, hospitales, escuelas, estadios, gimnasios, complejos públicos y auditorios, se diferenciaron antes de la década de los Sesenta con nombres de personajes verdaderamente importantes en la historia del país, tanto de la época de la independencia, las leyes de reforma y la revolución.
Era muy natural nombrar a dichos recintos con el nombre de Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Venustiano Carranza, Emiliano Zapata, José María Morelos y otros actores que en más de 200 años aportaron a la historia actual. Precisamente las propias autoridades le dieron un realce a los mencionados y otros (incluidas mujeres, por supuesto), llenando de orgullo a quienes hicieron dicha propuesta.
El problema pasó cuando el priismo, sin importarle la crítica o el señalamiento social, aplicó la misma, pero con Luis Echevarría, José López Portillo, Miguel Alemán, además de gobernadores en las respectivas entidades cuya tentación los orilló a lucir sus nombres en cualquier obra pública entregada a la población.
El renombre a un CBTis
El cambio de siglo como la sacudida dada por los votantes para erradicar a dicho organismo político a su mínima expresión, hizo pensar que esta forma de denominar particularmente instituciones educativas de cualquier nivel para enaltecer a un político era cosa del pasado. Por sentido común, nadie se había atrevido, pero esto cambió radicalmente en Tamaulipas.
Ayer se dio en CBTis 302, ubicado en el municipio de Reynosa. El bachillerato ahora se llama Maki Ortiz Domínguez, actualmente senadora plurinominal por el Partido Verde, además de ser la primera mujer en reelegirse como alcaldesa. Se hizo oficial este protocolo en ceremonia realizada el lunes.
Independientemente de los méritos, lo cuestionable es el regreso a estas prácticas en tiempos donde hasta los propios jóvenes, educados tanto en sus propias casas y en la misma escuela, reconocer a un servidor público dándole el nombre a cualquier instalación cae en la inmoralidad.
Irónico, Maki siempre presumió su admiración por Andrés Manuel López Obrador, el expresidente quien siempre fue muy claro en su gestión: no permitir que su nombre esté en una escuela.
Con lo último, la senadora entró en una controversia.

