Por Autor Conocido
Qué estúpidos esos estadounidenses con Beto Granados
Es un simple ejercicio de lógica, sentido común, coherencia y concordancia este escrito, sin inclinaciones, apegado a una realidad y poniendo todas las cuestiones simples que aclaren esta historia tan fantasiosa por la instancia revisora, una autoridad impecable, inflexible y cuya aplicación de la ley es a rajatabla, sin contexto como tampoco medias tintas o matices.
La presunta noticia del fin de semana que nuevamente desnudó la carencia del rigor periodístico de muchos portales y colegas en el norte, centro y hasta en Tampico como su zona sur, fue la detención del alcalde de Matamoros Alberto Granados Fávila, al momento de pasar por la aduana de los Estados Unidos la tarde del Jueves Santo.
Hablaron de un interrogatorio porque el FBI, la DEA, la CIA y casi casi Donald Trump lo tiene bajo investigación por los supuestos vínculos con el crimen organizado, un cuento que parece novela de Televisa de principios de siglo, demasiado exagerada, con una trama sin sentido y sin apegarse a hechos contundentes, fuera del entorno del momento.
Uno de los hechos expuestos fue el “retiro” de la visa, el documento otorgado por el gobierno del vecino país del norte para internarse a su territorio, ya sea la franja fronteriza o 25 millas más allá de esos límites. Desde varias páginas de dudosa credibilidad daban por hecho un caso donde no hubo informe oficial, como tampoco una evidencia de la acción, sea una fotografía o video.
Edil aclara lo sucedido
El viernes por la mañana, Beto Granados Fávila continuó con su agenda de trabajo. Ahí aclaró que solo fue una revisión de los agentes gringos, muy normalizado con la política de la Casa Blanca y que padecen miles de mexicanos necesitados de pasar los puentes internacionales todos los días para trabajar o ver a su familia.
Entonces surge la duda. ¿Qué informe tiene la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP)? Al preguntarle negaron cualquier retención de documentos o el reporte de un incidente donde Beto estaba involucrado, rechazando también un interrogatorio.
De acuerdo con sus protocolos, la instancia jamás realiza interrogatorios por estos temas a la vista de todos. Al sospechoso se le encierra por horas, el trato es lo más indigno de los derechos humanos, sin llamadas como acceso a familiares o cercanos en ese cruce, al grado de convencer al personal de tener las cosas en regla y, solo así, es liberado y sin ninguna sanción.
Siendo un cuerpo de vigilancia feroz, duro, cuadrado, inapelable y con una mano de hierro, es risible que, en lugar de encerrarlo en una prisión en ese momento, llevarlo ante un juez por los delitos imputados, someterlo a un juicio y todo lo conducente, solo le quitaron la visa para “poder irse sin otro detalle”.
Si las cosas fueron así, pues qué estúpidos los estadounidenses. ¿No cree usted?
