Por Autor Conocido
Así pinta la renovación del PAN Tamaulipas
La segunda fuerza política en este territorio, el Partido Acción Nacional (PAN), da, por momentos, desplazamientos de un moribundo, un ente que camina sin sentido, extraviado y hasta desmotivado por sus derrotas en ya casi una década, sin embargo, en ese andar desorientado todavía muestra signos de vida, aunque con un futuro todavía incierto.
Reducido a unos cuantos ayuntamientos de población contada, sin peso moral en el Congreso del Estado, tampoco en la Cámara de Diputados, más esos pelitos internos entre un grupo de militantes tercos a conservar el coto de poder ante los contrarios cuyo reclamo es una sacudida urgente en sus entrañas y desde ahí partir hacia la reorganización, dará un nuevo intento por sobrevivir.
En esa supervivencia y con los mensajes mandados en Veracruz principalmente, lanzado a un tercer sitio de la preferencia electoral por Movimiento Ciudadano, la creencia de su resurgimiento se puso en entredicho. Ahora, en Tamaulipas, le toca actualizar a su mesa directiva y promete un encontronazo de los buenos, poco visto en sus historias recientes.
La elección dentro del Comité Directivo Estatal azul se alista. Luis René Cantú tiene en sus planes (por fin, aunque el daño está hecho) desocupar una silla a la cual se perpetuó por su fidelidad y obediencia a Francisco García Cabeza de Vaca, con una gestión cuestionada por su falta de liderazgo, entendimiento con los simpatizantes y más deseoso de logros personales, convertidos en fracasos.
Están apuntados
Ante esto, en lo comentado dentro de dichas filas, el secretario general adjunto Francisco García de Coss se apunta para ese relevo. También reynosense, con experiencia en presidir la referida directiva y participar en legislaturas estatales. La gran duda es qué tan vinculado anda de los texanos; existe una certeza: este poder no lo quieren soltar.
El asunto es la competencia. Los dos adversarios muy sonados en esta contienda son el actual diputado federal César Verástegui Ostos, también conocedor de la encomienda, en tanto el exsenador José Julián Sacramento, originario de Matamoros, es el tercero en discordia. Los mencionados tienen a sus espaldas simpatías fuertes.
La siguiente fase y que causa suspicacias es cómo se elegirá. La anterior ocasión “El Cachorro” le puso todas las trabas posibles a Arturo Soto, legales pero inmorales, a fin de hacernos creer que solo había un aspirante único. Para esta ocasión, utilizar esa argucia en medio de una división, suena temeraria.
Ese es el condimento del cambio dentro del panismo tamaulipeco. Quien gane no solo pone de contexto el sector representativo, también cómo jugará en dos años muy relevantes, el 2027 con las alcaldías y, un año después, la gubernatura.
