Por Autor Conocido
Tamaulipas y la oposición “mansa”
El pasado lunes, cuando concluyó el período ordinario de sesiones en el Congreso del Estado, varios colegas encargados de cubrir el evento constataron un saludo pocas veces visto durante la presente administración de Américo Villarreal Anaya, el saludo de uno de los llamados “adversarios políticos” dentro de su gestión tomada en octubre del 2022.
En esa cercanía con legisladores de su partido, desde el presidente de la Junta de Gobierno Humberto Prieto, así como otros compañeros de la bancada de Morena y aliados, al final apareció Gerardo Peña Flores. El representante del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional, aseguran los testigos, esperó pacientemente para tener el cara a cara con el doctor.
El mismo fue breve pero cordial, atento, de sonrisas y una conversación clara como amigable, todo en buenos términos. Varios fotógrafos tomaron la imagen, aunque la misma no circuló como a veces suele darse en redes sociales o bien a través de otras plataformas. Sucedió y dejó muchas lecturas.
Si bien el exfuncionario en la gestión panista mantiene su posición por la ideología, organismo y forma de pensar, está con la mano derecha entre sus compañeros de curul, sin llegar a esas agresiones verbales tan características cuando le tocó dirigir el Parlamento estatal en los tiempos de Francisco García Cabeza de Vaca, al grado de humillar a sus contrarios de manera abierta.
Diálogo y no confrontación
Hoy, con una política diferente, tiene voz y voto, pero sin sufrir el ninguneo, la prepotencia o ser minimizado. Ese trato es diferente y, aunque ha recibido órdenes precisas del exmandatario desde su jaula de oro llamada Dallas, esa relación está rota. La prueba es la separación tan necesaria por su toxicidad con Ismael, el diputado más faltista de la presente legislatura.
Esto, aterrizado en los militantes diferentes a la 4T, es parte de la etiqueta de los últimos años, sobre todo a partir del 2021 cuando vino la debacle panista y sus allegados: la oposición es mansa, débil, convenciera y entregada al poder, perdiendo esa garra tan característica que le dio adeptos y provocó una alternancia.
Otros lo ven diferente. Se acabó la bravuconería arraigada por el texano-reynosense, agitadora y provocadora. Lo mejor es tener acuerdos, evitar la confrontación desgastante y sin rumbo. La prueba está en los hermanos Cabeza de Vaca tan minimizados que sus “amigos” entre el 2016 y 2022, ahora los aborrecen.
Puede haber un lado opositor y siempre será válido. Para esto necesitan fuerza, elementos claros y congruencia, tres valores por el momento muy perdidos.
