Por Autor Conocido
¿Cuándo tendrá Tampico otra Doña Paula?
Para entender un poco la historia política de Tampico, la ciudad política-económica-social más importante de Tamaulipas, es obligatorio saber sus entrañas. No son los lugares edificados por altamirenses cuando repoblaron, tampoco estadounidenses, españoles, ingleses o libaneses. Las colonias populares son el eslabón del puerto y hasta de la propia zona sur del estado, por donde lo quieran ver.
En un municipio de 280 mil habitantes, la actualidad para quienes toman decisiones a presente y futuro reconocen la importancia de los referidos sectores. Ahí reside la mano de obra, el elemento clave para la operación de una planta o negocio, pero principalmente el mercado electoral. De lo último, los triunfos o las derrotas se constituyen en esas calles.
Y ahí, resalta la Morelos. Es singular pues, aún y con la modernidad y un poder adquisitivo más elevado gracias a una generación más preparada o con mejores empleos, resiste a su etiqueta de pescadores y despicadoras, conservan la característica del trópico en su forma de ver la vida, su entusiasmo o sus pasatiempos. En esta época de TiktTok su visión del mundo es idéntica a la de hace 40 ó 70 años.
Dentro de esas familias surgió una figura imponente y hasta cierto punto enigmática: Paula Grande. Su presencia como la líder de colonos más mediática en el puerto, sin nadie más en hacerle sombra en Infonavit, La Borreguera, el Cascajal o el Golfo, fue enorme. Tuvo su misterio al tener ese contacto con tantos alcaldes, mujeres y hombres, por las historias y secretos guardados.
Una forma de trabajar
El juego lo entendió y ahí se ganó su estatus. En salones privados se armaba la estrategia, en los comités de campaña se daba la indicación, pero en territorio se ejecutaba. Ir a la “isla del encanto” en cada jornada de votación era seductor y peligroso. Si querías conocer la manera de operar el “Día D” estabas en el lugar indicado, aunque podía depender tu propia integridad física porque “la raza es muy brava”.
Nadie más como ella fue decisiva en muchas votaciones. Su gran amor fue el PRI hasta que el Peñismo le rompió el corazón. Vivió un “tórrido romance” con el PAN, aunque en su etapa final entregó su capital a Morena. De ahí, tuvo el reconocimiento de todos y cada uno de los presidentes municipales cuando este domingo se enteraron de su fallecimiento.
Y la noticia no es para menos. Se convirtió en el final de una etapa de la vida pública tampiqueña por quien fue, una luchadora social que jamás se interesó en un cargo, pese a su gran posición en los partidos y a sus amigos políticos. ¿Cuántos años pasarán para encontrarnos otra Doña Paula, sin importar su género, condición social o económica?
