La hemorragia panista en Tamaulipas aún derrama sangreLa hemorragia panista en Tamaulipas aún derrama sangre
Por Autor Conocido

La hemorragia panista en Tamaulipas aún derrama sangre 

En el Comité Municipal del PAN de Ciudad Madero, este jueves se efectuó el informe de actividades y despedida formal de Jesús Castro Monroy, tras ser electo hace tres años en un proceso cuya mano de Ismael García Cabeza de Vaca, el senador y hermano del gobernador de Tamaulipas, estaba metida para evitar su arribo. 

En la Junta Ordinaria y ante los militantes de años, de lucha, de derrotas, de triunfos, de estar arriba y abajo, su mensaje final tuvo una connotación muy similar al momento en el interior del seno azul, con la forzada reelección de Luis René Cantú y la impugnación en los tribunales.  

«Me voy tranquilo, no me voy feliz, porque pienso que, si no nos hubieran golpeado tanto desde arriba y adentro, pudimos haber dejado una mejor situación, pero hice mi mejor esfuerzo, le abrí las puertas a todos los que se acercaron, sin distingos», fueron sus palabras finales antes de agradecer a los presentes. 

Y el arquitecto de profesión fue una de las centenas de víctimas del Cachorro en su gestión. La imposición desde el grupo reynosense dictó en la urbe petrolera, al igual que Altamira, Ciudad Victoria, Matamoros y Nuevo Laredo, abrir lugares cuyos espacios en las boletas, caso el 2021, fueron copadas por no simpatizantes, entre ellos, provenientes del PRI. 

Apuesta por la derrota 

Entre Cantú, Ismael y César Verástegui Ostos (entonces secretario General de Gobierno), ningunearon en el municipio a los grupos y personajes. La estafeta pasó a manos de Jaime Turrubiates, Carlos Fernández y Joaquín Hernández Correa. Ellos y otros como Mónica González en Matamoros, Yahleel Abdala en Nuevo Laredo, Elizabeth Humphrey en Altamira y demás, cayeron ante Morena. 

Entre los recién nombrados, sobrevivientes por la gracia de Francisco García Cabeza de Vaca, contribuyen en la polarización al interior del organismo político que, para su desgracia, vuelve a tiempos muy acostumbrados históricamente: quedar en segundo plano y con conflictos en sus entrañas muy difíciles de reconciliar.  

Lo más sano es la toma del partido por aquellos que, a diferencia de los mencionados un par de párrafos arriba, más otros tricolores de closet, «no llegaron con los triunfos y tampoco se van con las derrotas». 

¿Podrá Cabeza de Vaca el próximo 2 de octubre y desde el extranjero someter a ese 70 por ciento de la militancia ya sin el poder, sin dinero y sin la herramienta judicial, para que por la mala o por la peor voten por sus candidatos en los comités municipales? 

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