Durante esta segunda vista, hallé muchas frases muy bien logradas pero sobre todo que retratan muy bien la cruda realidad de la vejez.Durante esta segunda vista, hallé muchas frases muy bien logradas pero sobre todo que retratan muy bien la cruda realidad de la vejez.
Por Miguel Castillo V

La cruda realidad de la vejez

Hace unos pocos días, me encontraba releyendo una de mis obras favoritas de un autor estadounidense: El Viejo y el Mar. Esta fascinante novela de Ernest Hemingway que habla de todo un poco pero en especial se interna mucho en enfrentar la vejez y las complicaciones que existen en el individuo en esta avanzada edad.

Desde el inicio hasta el fin de la novela, las emociones que uno sienten van variando pero siempre partiendo de un eje principal: la lucha del protagonista con la naturaleza, ya sea esta ‘la mar’ como lo llama el personaje principal o la ‘bestia’, en este caso el inmenso pez que logra capturar el viejo pescador.

Durante esta segunda vista, hallé muchas frases muy bien logradas pero sobre todo una gran cantidad de profundas reflexiones sobre la vida como una persona que vive ya su etapa de viejo. Hay múltiples frases que denotan esto pero encontré unas cuantas que sin duda entraron a mis subrayados. Aquí las que destaque en mi copia de la gran obra de Hemingway que retratan la cruda realidad de la vejez.

«Nadie debiera estar solo en su vejez. Pero es inevitable que así sea»

«¿Por qué los viejos despertarán tan temprano? ¿Será para tener un día más largo?»

«Todo en él era viejo, salvo sus ojos, que tenían el mismo color del mar y eran alegres y vencedores»

Estas tres frases me dejaron pensando tanto y sin duda hallé dolor pero también una brillante vista a como se puede pensar cuando uno se enfrenta a la muerte. El hecho de llamar inevitable al estar solo al envejecer es incluso un instinto primitivo, anteriormente los humanos de las comunidades primitivas que estaban por morir se alejaban de la sociedad para evitarles el dolor a la gente más joven. Pero sin duda, es una triste realidad que incluso en épocas modernas es parte de nosotros mismos.

Para el marcatextos

Una de las reflexiones más bellas que me lleve vino de esa tercera frase dentro de mis subrayados. Ahí donde se menciona como a pesar de que todo envejece, siempre hay algo que conserva la juventud de nuestros días pasados. En el caso del protagonista, y según nuestro autor, son los ojos pero ¿acaso no todos tenemos algo que conserve nuestra juventud? ¿qué rasgo de juventud quedaría de cada uno si envejecemos? Y es que en este tema, muchos de los familiares de la persona pueden ayudar a identificar.

También hubo un tema muy interesante cuando reflexioné sobre la segunda frase y es que, es algo común ver a personas mayores tener horarios desde las 4 o 5 de la mañana, incluso más que las personas jóvenes que entrenan o trabajan. Y es que, la pregunta del autor sobre alargar la vida es tan pertinente como dolorosa pues es bien sabido que el miedo a la muerte es quizás el único que la humanidad no ha podido dominar del todo.

Ser viejo puede ser sin duda un reto, pero también significa que se ha vivido y por ello, debe ser quizás siempre el símbolo del triunfo de la vida ante la muerte. La cruda realidad de la vejez solo es ‘un achaque más’ en dado caso.

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