Por Miguel Castillo V
Las respuestas del extranjero
Hace ya muchos años, cuando aún empezaba a internarme en los libros clásicos de la literatura universal, me topé con un problema recurrente: todos aquellos libros obligados eran enormes. Desde tomos gigantescos hasta unos que incluso tenían par de grandes tomos, la realidad es que era muy intimidante mirar siquiera a esos grandes libros y pensar en la responsabilidad de leerlos.
Fue entonces que, al estar mirando más de cerca todos estos, me encontré una grata excepción: un pequeño libro de no más de 200 páginas que entraba en la misma categoría. Al tomarlo noté primero el nombre del autor, Albert Camus y posteriormente caí en cuenta del título de dicha obra: El extranjero.
Para todos aquellos que le temen a los grandes tomos, este libros quizás sea la entrada perfecta para una literatura más pesada y antigua, pues creo que puede ir sentando el puente, junto con otros libros, de leer novelas actuales y de thriller a este tipo de obras.
Y es por todo esto que, revisando mi ejemplar de este libro, me tomé el tiempo de notar no solo mis antiguos subrayados sino también algunos que hice en el momento de releer otra vez las páginas. Ahí encontré una sabiduría poco común, la cual además estaba más que nada escondida en las respuestas dentro de nuestro personaje de El Extranjero. He aquí algunas de estas:
«Según él su verdadera enfermedad era la vejez, y la vejez no se cura»
«Me preguntó entonces si no me interesaba un cambio de vida. Respondí que nunca se cambia de vida»
«Un momento después me preguntó si la amaba. Le conteste que no tenía importancia, pero que parecía que no. Pareció triste»
«Si me hablaba así no era porque estuviese condenado a muerte; Según su opinión estábamos todos condenados a muerte»
Para el marcatextos
Si miramos de cerca a algunas de estas frases dentro del Extranjero, podemos notar un común denominador: nuestro protagonista ejerce no solo como voz propia sino como el eco de las otras voces en un libro. Esto le da un toque muy interesante pues la percepción subjetiva de nuestro personaje hace que lo que leamos no sea más que una interpretación de los hechos. Y aunque normalmente suele ser así, el monopolio que ejerce el protagonista nos deja con poca opción en lo que a puntos de vista se refiere.
Ahora bien, creo que vale la pena analizar de cerca dos de estas frases. La primera de estas es cuando habla sobre el amor y la importancia. Y es que, es un tema que parece simple pero en realidad es más complejo siempre de lo que parece. Esto es puesto que, aunque sabemos de nuestra propia mortalidad y nuestro eventual fin, el significado de seguir viviendo recae en cosas como el amor, la amistad o cualquier lazo que motive a uno.
Y la segunda es la que habla sobre cambiar de vida. Un tema muy interesante en donde nuestro protagonista se muestra tajante pero sin duda es diferente para el otro que cuestiona sobre hacer esto, como si la posibilidad residiera siempre.
Una de las lecciones más bellas que me dejó este libro y sus subrayados es que la sabiduría de algunas personas no se encuentra en lo que hacen o piensan, sino en lo que responden. Las respuestas del extranjero en este caso son, a toda costa, la fuente más profunda de conocimiento.
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