Por Miguel Castillo V
Detrás de las ‘Grandes Esperanzas’ de Dickens
Cuando hablamos de literatura inglesa, quizás uno de los primeros personajes que se viene a la mente es el reconocido Charles Dickens, y no es para menos. Aún con grandes autores como Jane Austen, Oscar Wilde, Agatha Christie aunque probablemente siempre detrás del gran Shakespeare, Dickens trascendió como muy pocos lo han hecho con sus excelentes obras, entre ellas historia de dos ciudades y de la que hablaremos hoy, Grandes Esperanzas.
Cuando aún era pequeño, un primer libro de Dickens llegó a mis manos. Era un viejo ejemplar de cuento de navidad, otro de los clásicos del autor. Aunque siempre con una narrativa fantástica y quizás algo compleja, ese libro me cautivo lo suficiente para querer buscar más de él. Sin embargo, a esa edad, las ideas vienen y van y pronto abandoné mi búsqueda de Dickens en la biblioteca.
Fue hasta poco después de cumplir 15 años cuando apareció nuevamente en mi vida, esta vez con su gran obra de Historia de Dos Ciudades. Ya anteriormente he hablado un poco de este inicio de época, el cual no solo inicia sino que continúa muy bien en todas sus páginas. Pero fue hasta llegar a mi vida adulta que me encontré detrás de un tomo de Grandes Esperanzas.
Para muchos, esta es la obra cumbre en la carrera del escritor de la época victoriana, y con mucha razón. Aquí dejaré como siempre, unos subrayados de este magnifico libro que me mantuvo bastante pegado a él durante mi lectura.
«Dios sabe que nunca hemos de avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el cegador polvo de la tierra que recubre nuestros corazones endurecidos»
«Durante toda la vida, nuestras peores debilidades y bajezas se cometen a causa de las personas a quienes más despreciamos»
«No juzgue nada por su aspecto, sino por la evidencia. No hay mejor regla»
Para el marcatextos
Una de las grandes aportaciones que le dio Dickens a la literatura universal es la excelente manera de retratar situaciones sociales y sentimentales de su época con frases que trascienden. En este libro, donde la búsqueda de la felicidad, de trascender y de vivir son el eje, podemos apreciar este tipo de frases que de igual forma van más allá de su época sino que son parte de la condición humana.
Como bien menciona, en algunas ocasiones juzgamos por nuestros ojos cuando deberíamos juzgar los actos y las cosas intangibles que forman a una persona u objeto. La vida rara vez puede verse bien únicamente a través de los ojos.
Por esto mismo, las lágrimas que emanan a veces de aquí son razón para avergonzar a muchos cuando, con las bellas palabras de Dickens, podemos entender que no son más que la manera en como sentimos y nos acercamos a eso que nos diferencia, el vivir sintiendo.
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