Por Autor Conocido
La historia post alcaldía de Andrés Zorrilla
Proveniente del sector privado, al encabezar el Consejo Empresarial de Ciudad Madero, el Partido Acción Nacional le abrió las puertas, por primera vez en su historia, a un candidato sin militancia. En un acto en el Comité antes instalado en la colonia Los Mangos, sobre el Bulevar Adolfo López Mateos, fue la entrada de Andrés Zorrilla Moreno a la política.
Aceptado por todos los grupos, se convirtió en el designado para la alcaldía en el 2016, en aquellas entrañables competencias con el PRI cuando eran rivales a muerte. Con el impulso del Cabecismo combinado con el hartazgo hacia el tricolor, derrotó en las urnas al exdirigente petrolero Humberto Oliva y, por fin, el organismo de derecha conquistó un municipio tradicionalmente de izquierda.
Dos años después, cuando estaba en el umbral de la reelección y con un creciente Adrián Oseguera, las alertas sonaron en los Vientos de Cambio. Anteriormente, hubo choques fuertes del presidente municipal con varios personajes cercanos a Francisco García Cabeza de Vaca, pero para no mostrar debilidad, enviaron como coordinador de la campaña para esta ciudad y Altamira a Gerardo Peña.
En la urbe petrolera fue un completo desastre. El «Jerry» y Andrés no congeniaron, sin un acuerdo de trabajo, la estructura fuerte cayó en manos de operadores contrarios al edil. La derrota se consumó ante Morena y solo fue un bienio de panismo. Irónico, tantos años de espera para tan poco tiempo.
Así fue tras bambalinas
Entonces, lejos de los reflectores, mientras su sucesor lo acusó de todo, incluida una demanda que a la fecha no tiene resolutivo, el todavía poder reynosense usó las leyes para someterlo, atosigarlo y amedrentarlo. Guardaron hasta donde pudieron sus cuentas públicas y dentro del cabildeo, lo dejaron libre.
Bajo esas circunstancias, fue a levantarle la mano a Jaime Turrubiates en el 2021 y entrarle a su campaña. Cabeza de Vaca lo obligó a entrar a una campaña donde el equipo del postulado se peleó con Carlos Fernández (aspirante a una diputación local), Agustín de la Huerta, los Morados y demás. Pan comido para Oseguera Kernion en su camino al refrendo.
Lo reciente vino en el 2022. Nuevamente, bajo el mismo modus operandi, César Verástegui Ostos aplicó a Zorrilla Moreno la vieja confiable: «jalas o te va mal». Esta vez, con demasiado hostigamiento, decidió poner a su gente a favor de Américo Villarreal Anaya. Por lo mismo, una patrulla del Grupo Gopes lo vigiló en su domicilio, mientras atendía temas de índole privado.
Su última aparición fue en febrero pasado, al darle su apoyo a Manuel Muñoz Cano en su lucha por la Senaduría vacante.
Lo anterior sale a colación tras el rumor de una presunta demanda en su contra por el delito de fraude y el citatorio para una audiencia inicial programada este día, mientras en Ciudad Victoria el doctor rinde su informe de gobierno.
Hoy sabremos si es un trascendido o cierto. Por lo pronto, así fue la historia del primer y único alcalde abanderado de Acción Nacional en gobernar Ciudad Madero.
¿Habrá otro? Es una incógnita.

