Por Miguel Castillo V
Las enseñanzas de Matilda
En vísperas de la celebración del Día del Niño, creo que es un excelente momento para poder hablar un poco de la literatura dirigida hacia las infancias. Anteriormente ya he abordado el tema al hablar de algunos subrayados en el principito o en libros como momo, pero, para reiterar este tema, me gustaría abordar una nueva lectura para esta ocasión.
Por ello, para esta semana, quisiera abordar las grandes enseñanzas bajo los subrayados de una gran obra de la literatura infantil: Matilda de Roald Dahl. Teniendo ya múltiples adaptaciones en diversas ocasiones al mundo del entretenimiento, esta obra es una de las que creo provee de mayores enseñanzas a los pequeños, sobre todo de la fuente original del libro. He aquí algunas de las lecciones más valiosas dentro de mis subrayados:
«Nunca pude explicarme por qué tardan tanto los niños en crecer. Creo que lo hacen a propósito».
«¿Qué demonios tiene de malo la televisión? ¡Hemos comprado un precioso televisor de doce pulgadas y ahora vienes pidiendo un libro!».
«En lo más profundo de ellos se estaba creando una sensación de poder, una sensación de gran fuerza».
«Siguió leyendo y eso, por algún motivo, enfureció a su padre. Puede que su enfado aumentara al ver que ella disfrutaba con algo que no estaba a su alcance».
Para el marcatextos
Sin duda alguna, la historia de Matilda es un gran lugar de diversas enseñanzas para los niños, sobre todo aquellos que viven con la gran curiosidad lectora y de conocimiento que tiene la protagonista. Si bien cada día es más común encontrar menos y menos calidad lectora, la realidad es que aún hay muchos jóvenes apasionados por el saber y la lectura.
Libros e historias como estas dejan en claro que, por mucho que se puedan valorar otras cosas en el mundo actual, la fortaleza de una gran capacidad lectora y el tener un gran conocimiento son aspectos difíciles de reemplazar y de mucha valía en el mundo actual.
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