GeñoHay “Geño” para rato (y eso a muchos no les gusta)
Por Autor Conocido

Hay “Geño” para rato (y eso a muchos no les gusta) 

Cerrando esta semana tan movida donde, quedó demostrado, México es un país cuya cultura cae muy comúnmente en la seducción del morbo o ver la paja del ojo ajeno, la política tamaulipeca tan convulsionada en los últimos cuatro años tuvo noticias tan comentadas para bien y para mal, sobre todo de un personaje cuyo regreso alegró a muchos y calentó la piel de otros. 

Con un Américo Villarreal Anaya en plenitud al acercarse a cumplir dos años de su mandato, en tanto Francisco García Cabeza de Vaca se agarra de un presunto amague contra su hijo a fin de lograr lo imposible: convencer a la gente es un santo y jamás rompió un plato, un tercero en discordia saltó desde el instante que dejó su encarcelamiento en una prisión de máxima seguridad en el Estado de México. 

Su presencia y posteriormente candidatura al Senado por el Partido Verde no pasó desapercibida cuando a Eugenio Hernández Flores lo nombraron y más adelante aceptó la postulación. No logró el objetivo, arrebatarle a la panista Imelda Sanmiguel el segundo sitio de las preferencias y si bien consiguió un tercer lugar loable para un organismo político pequeño, esto fue poco. 

Cumple con ciertos objetivos  

Lo decimos con la referencia del ruido mediático armado. Su juego funcionó en muchos sectores del estado, desmanteló al PRI añadiendo a ex alcaldes, anteriores dirigentes del tricolor y simpatías afines. Así, en esa lista le puso una palomita a otra meta: disminuir al PAN y cerrarle en lo absoluto cualquier grieta o rendija a la filtración del grupo texano-reynosense. 

Tampoco fue una tarea sencilla. En la Cuarta Transformación fue increpado públicamente y ante la cercana presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. La entonces candidata recibió el reclamo y Hernández Flores aguantó, además de las caras y desplantes de otros aspirantes morenistas a cargos públicos, los vídeos donde Cendy Robles pidió no darle el apoyo, entre otras acciones cuyo propósito era ponerle el pie. 

Hoy, dentro de la misma corriente y los adversarios, vieron con sorpresa, recelo y cierto enojo la encomienda de Eugenio en el partido del tucán. Arturo Escobar, uno de los líderes dentro del Comité Ejecutivo Nacional, lo nombró secretario de Organización Política, puesto trascendental en el organigrama a fin de sumar simpatías y alistarse rumbo a las siguientes batallas. 

Con el cobijo del dirigente tamaulipeco Manuel Muñoz Cano, Geño seguirá vigente en la política. En las filas de los aliados y los contrarios, su puesto cayó peor que una resaca en lunes o el “pago para no generar más interés”. 

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