Por Autor Conocido
El cambio en el ambiente social de Ciudad Madero
La referencia se encuentra desde mediados del 2024. En el marco de una elección, mucho se comentó en Ciudad Madero de la situación política con dos actores fuertes por su trayectoria y también la marca a su alrededor, al agregar contrarios cuya intención era influir en el sentir de la gente con fin de traducirlo en sufragios.
Ese tipo de controversia giraba en la potencial llegada de Erasmo González Robledo, candidato de Morena y aliados a la Presidencia Municipal. Los rivales e incluso algunos allegados al movimiento guinda se cansaron de denostarlo, tachar su propuesta de gobierno como uno peor, al grado de crear una especie de “vaga incertidumbre”.
Al final, la estrategia que implementó el ex aspirante panista Carlos Fernández, apoyado por presuntos activistas y liderazgos venidos a menos en la reciente década, quien fuera diputado federal y presidente de la Comisión de Presupuesto en San Lázaro ganó la contienda por un amplio margen, sin discusión alguna.
Su confirmación coincidió con el hartazgo de la población a la gestión de Adrián Oseguera. Calles en mal estado, falta de alumbrado público, una deficiente recolección de basura y la ya anecdótica pero inolvidable acción de Tránsito con sus operativos recaudatorios, acumularon en ese tiempo un enojo hacia el hoy legislador por la vía plurinominal. Pero el malo, decían, era Erasmo.
La percepción es otra
Llegó el cambio de gobierno y con esto las acciones como jefe de la Comuna. Pese a un presupuesto tijereteado por su antecesor, acomodó y en mucho el desorden de Oseguera Kernion en los servicios públicos básicos, controlar a los tránsitos y empezar a impulsar su jurisdicción en materia turística, aprovechando la propiedad de Playa Miramar, pero abierto a promocionarlo en conjunto con Tampico y Altamira.
En los primeros días lanzó el reencarpetado de vialidades concurridas hacia el máximo paseo, necesario para la movilidad y la imagen urbana. Hay franquicias nacionales y extranjeras en operación como otras cerca de inaugurar instalaciones, además de encontrar la solución a infraestructura en abandono, como el estacionamiento subterráneo de la Plaza Isauro Alfaro.
Y a 100 días de gobierno, se ve un detalle puntual: un ambiente social tranquilo, con un voto de confianza hacia González Robledo, sus directores y su plan de trabajo, contrario a todo lo dicho hace más de nueve meses que casi apostaban el hígado al asegurar lo peor para la población maderense.
Falta mucho y es innegable, pero lograr esto de arranque, no para ir a cada rato tapando bocas, sino para tranquilidad de 240 mil habitantes.

