CabecismoY así, el Cabecismo se queda solo
Por Autor Conocido

Y así, el Cabecismo se queda solo 

Por un simple esfuerzo de confrontar al odiado rival, ser contraparte de las decisiones y mantener ese fuego tan flamante de los recientes ocho años, la sociedad civil tamaulipeca esperaba una última embestida de los García Cabeza de Vaca, juntar a los allegados, organizar a algunos militantes panistas y solidarizarse con Ismael. 

Confirmado por la Contraloría Gubernamental de ser el principal sospechoso de un millonario desvío de recursos del gobierno del estado, más de mil 300 millones de pesos tan necesarios en estos momentos para proyectos de garantizar el agua o dotar de equipo al personal de seguridad pública, le toca responder legalmente sobre la denuncia.  

Sin embargo, en lugar de negar con pruebas cualquier hecho ilícito actuó como el niño berrinchudo de una guardería: agarró el fomi, lo acomodó en el suelo y se aventó sobre él, gritando y llorando como si fuera una víctima. Así fue su reacción apenas y le avisaron del proceso de desafuero programado para este martes, en sesión del Congreso del Estado. 

Por supuesto, utilizó la cuenta oficial del Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional recalcando ser “parte de una persecución política”, cuando muchos ex empleados de la administración de su hermano Francisco, así como ex funcionarios de primer nivel, lo señalan directamente del indiscrecional manejo de los recursos públicos. 

Nadie lo apoya 

Pero su tema, al menos dentro de las filas azules, quedó en un muy corto alcance. Ni los diputados federales, ni compañeros de su Grupo Parlamentario, como tampoco figuras preponderantes dentro del organismo político en la entidad, aparecieron en las redes sociales a darle el respaldo al ex senador. Vaya, ni una compartida a su carta mereció. 

La lectura está muy clara: la acción previamente anunciada por el gobierno de Américo Villarreal Anaya favorece y mucho a esa corriente estatal. Librarse por completo del llamado “hermano incómodo” significa una puerta que se cierra para abrir otra, el regreso de la democracia, donde las decisiones se tomaban en común acuerdo y no por el capricho de una persona. 

No hay peor cosa para un político que, en un caso así, sea repudiado hasta con el silencio de quienes antes eran sus amigos. Así las cosas. 

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