Por Autor Conocido
La batalla de Altamira
Para quienes han leído en libros, o visto esas historias en series o películas, los municipios de Tamaulipas en plena campaña electoral, se convierten en una réplica de las batallas por el poder y el territorio, una «guerra civil» por pequeños feudos y hasta por las grandes urbes.
Trasladado esto en la actualidad, las ciudades donde se concentra la mayoría de la población en el estado, viven desde mediados de abril, cuando el proselitismo fue permitido, una movilidad inusual de personas con los colores de los institutos políticos participantes, ya sea hacia colonias o en bandereos en las principales avenidas.
Una de ellas, donde tanto la curiosidad como la expectación está muy metida es Altamira.
El puerto industrial es dentro de los ayuntamientos de la zona sur del estado, el único donde ya no habrá reelección, es decir, llegará un sucesor de Alma Laura Amparán, alcaldesa en funciones y quien ahora aspira a una diputación local.
Esa disputa está entre Ciro Hernández Arteaga, precisamente por el partido gobernante, el PAN. Ex legislador en el Congreso estatal, ha estado metido en una polémica al llegar tras una encuesta hecha por el gobierno estatal donde estaba mejor posicionado y con la bendición del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca y el secretario General de Gobierno, César Verástegui.
Para ello, suma las voluntades hasta de priístas como Griselda Carrillo, Javier Gil, Carlos González Toral, Armando López y Genaro de la Portilla. Todos se subieron al barco, unos con el argumento de usar el «voto útil», pero otros con intereses dentro de la planilla como Cacho, donde su mamá Noemí Toral es integrante.
La contraparte es Armando Martínez Manríquez. En su segunda incursión como candidato dentro de la alianza Morena-PT, consolida en esta ocasión un bloque más sólido de seguidores, a través de la marca. Entre la voluntad de la población, ahora se integran a su proyecto Manuel Santillán de Fuerza por México, con regidores y otros postulados como agregado.
Así, en la urbe industrial «hay tiro».
La sospecha está en el líder del feudo, Juvenal Hernández Llanos, esposo de Alma Laura. Como el César de Roma, aún no inclina su pulgar para un lado u otro.
Muy seguro, a quién le dé ese like lo veremos como presidente municipal en octubre.
