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Por Autor Conocido

«Ya ganamos», dicen todos los candidatos 

Las campañas electorales suelen tener momentos tensos, caóticos, burdos, inexplicables, pero jamás aburridos. Aunque suele haber excepción a la regla cuando en la forma de hablar, de operar, de realizar alguna caminata o presentar sus propuestas se refiere, prácticamente de un modo acartonado, un guion prescrito muy difícil de actualizarlo a los nuevos tiempos. 

Dentro de ese cliché hay varios momentos donde la mayoría de los electores y hasta quienes están fuera de la campaña, dan por descontado que sucederá. Al principio es realizar un evento grande en un sitio amplio para la presencia de miles de seguidores del candidato o del partido político. 

Conforme avanzan los días vienen las acusaciones, los trapitos al sol, la guerra sucia, el pasado turbio como servidor público, las malas relaciones con políticos en prisión, prófugos o incluso quienes tuvieron relación con el crimen organizado, así como los contraataques, a veces más subidos de tono. 

Al igual que esto se suman las tradiciones, los fieles que han jurado y perjurado que nunca se irían al bando contrario porque están «los ideales y principios por encima de los intereses personales», pero entre el enojo y la conveniencia se instalan en la otra acera del enfrentamiento. 

Y a unos días de llegar la apertura de las casillas para definir quién tiene la mayor preferencia de la población, se organizan tremendos mítines donde el principal ingrediente es la fiesta, con artistas o grupos musicales reconocidos que generen convocatoria, más ahora con los efectos del covid-19, acechando con volver a confinarnos. 

Así, en la conclusión de la actividad proselitista, al unísono cada uno de los postulados a los diversos cargos públicos gritan a los cuatro vientos «ya gané la elección». Sin fundamentos, sin números y sin haberse contado un solo voto, es parte del juego político donde ya lo hemos visto absolutamente todo. 

¿Qué viene para esta ocasión? El domingo serán las quejas porque las casillas abrieron muy tarde, después que hay “mapacheo”, embarazo de urnas, casas amigas, compra de votos. Por la noche, cuando ya se tenga un adelanto, vendrán los reclamos, se alistarán impugnaciones que durarán algunos días, mientras el único ganador levantará las manos ante sus militantes. 

Y en la siguiente veremos este mismo círculo. 

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