Por Autor Conocido
PAN: La ironía del «voto x voto»
La controvertida e inolvidable elección presidencial del 2006 dejó para la posteridad hechos, palabras, acciones y un sinfín de historias que marcaron el cerrado triunfo del panista Felipe Calderón Hinojosa sobre el entonces perredista Andrés Manuel López Obrador.
El .56 por ciento es un hito del cual se sigue comentando.
Lo realmente importante de ese año y que plasmó un precedente dentro del sistema político mexicano es el famoso «voto x voto».
Convertido en un grito de guerra de los simpatizantes de la izquierda, terminó puesto en ley, es decir, el Instituto Nacional Electoral (INE) la tomó como una medida en caso de una controversia, tras los resultados computados.
El reclamo fue tomado por los rivales, en este caso el Partido Acción Nacional, con tono de burla. En esos tiempos, la decisión del árbitro electoral era contundente, sin motivo para una revisión o reconteo de los sufragios. Era lógico, les convenía no mover absolutamente nada.
Ahora, con la decisión tomada en la pasada jornada del 6 de junio, el «voto x voto» resulta ser tomado por el panismo tamaulipeco para tratar de revertir los números en ciudades como Nuevo Laredo y Altamira, donde la diferencia negativa es de 5 mil votos, así como en Ciudad Madero cuando la cifra, de acuerdo al Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), es todavía mayor.
Ese conteo oficial de los sufragios y la revisión de las actas se convierte en el punto medular del proceso ya postelectoral.
A diferencia de hace 15 años el otro frente ganador, en este caso el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) no se duerme en sus laureles y hace por su cuenta la debida presión y revisión para revalidar, en definitiva, el triunfo obtenido en la mayoría de los puestos públicos en juego.
Los momentos de tensión son evidentes en cada Junta Municipal y Distrital, si los azules confirman que hubo irregularidades que afectaron el conteo final o en su defecto, citar a los vencedores guindas para la entrega de constancia de mayoría, inclusive también algunos panistas como el caso de Chucho Nader en Tampico.
Las vueltas de la vida, nadie se imaginaba que Acción Nacional aplicaría con palabras y acciones, la frase fundada por su odiado obradorismo.
