El "Truco" tiene reto
Por Autor Conocido

El «Truco» tiene reto

La investidura como segundo hombre más importante en el gabinete actual en el Gobierno de Tamaulipas, pone a César Verástegui Ostos en una posición privilegiada en el conocimiento, entendimiento y manejo de la política en esta entidad; misma donde fue protagonista dentro de la alternancia lograda por el ahora gobernador Francisco García Cabeza de Vaca. 

El mismo mandatario, quien a mediados de junio pasado lo presentó como un hombre fundamental, cuyo trabajo no está frecuentemente a la vista de la opinión pública, lanzó a través de la figura originaria de la región del altiplano (Tula, para ser exactos), la voz de ataque entre sus propios dentro del panismo como en los adversarios para encontrar a su sucesor. 

Así, el conocido «Truco» tuvo, tiene y seguramente hasta diciembre, cuando sea la tan esperada decisión desde Ciudad Victoria, con consentimiento del CEN, tendrá los reflectores puestos en lo que diga, haga o mueva desde su oficina o a través de sus operadores en el estado. Esto para sumar los adeptos necesarios para una eventual candidatura. 

Competencia interna

Sin dejar a un lado la competencia que representa Chucho Nader, el alcalde reelecto de Tampico, también con credenciales y legítimas posibilidades de ganarse la nominación; hay un enorme pendiente entre la comunidad azul en la mayoría de la entidad, en especial las zonas donde perdieron ante Morena. 

Nuevo Laredo, el corredor Reynosa-Matamoros, la capital Ciudad Victoria, más Ciudad Madero y Altamira, presentan en su estructura enormes grietas. Ello a causa de la imposición con mano de hierro de Ismael García Cabeza de Vaca, el hombre detrás de las decisiones erróneas del 6 de junio. 

Es poco el tiempo y, por ello, viene la gran tarea del «Truco». Quizá, el reto más importante como operador político de alto nivel en el estado: le toca subsanar las heridas -algunas muy profundas- de la militancia, ponerle orden, volver a organizarla y lo más elemental, animarla y crear entusiasmo. 

No es una misión sencilla. Está a contrarreloj, con la antipatía de la población tamaulipeca al Cabecismo y un instituto político desorientado. 

Pero aquí viene lo bueno. Si lo logra, avanzará en su meta de tener la confianza en el proceso interno; además de perfilarse para dar guerra a muerte al morenismo y la 4T. 

De darse, la sucesión se va a poner muy divertida. 

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