Por Autor Conocido
La inseguridad jamás se fue de Tamaulipas
Muchos reconocimientos, números y sondeos publicitados en los últimos cinco años sobre la seguridad en Tamaulipas tras los años vividos en el Geñismo y el Egidismo, dos sombras que en diferentes frentes se asoman por el territorio con la sucesión gubernamental muy cercana, hicieron vender la idea de tener en el estado la tranquilidad añorada por sus habitantes. Fake news.
Todo eso terminó abajo al volver en tan solo un día, un viernes frío y lluviosos en muchas regiones del estado, con prácticamente la salida del invierno y una primavera acechando velozmente. En esta región del noreste, están presente la violencia, pero muy dirigida hacia un personaje: Francisco García Cabeza de Vaca.
Las millonarias cámaras de seguridad, jamás transparentadas sobre su costo real, fueron destruidas durante la madrugada del viernes en Reynosa y municipios fronterizos. En esa zona hubo bloqueos a carreteras mientras en Ciudad Victoria se registraron balazos frente al penal.
Y precisamente el mandatario, arropado de su vigilancia particular que tampoco nos quieren decir cuánto nos cuesta, contestó que no permitirá otra situación de riesgo. La contrareacción vino en la noche, nuevamente se dio un ataque en la ciudad fronteriza, su municipio, su feudo y sin capacidad de contención de los Gopes.
A nadie de los millones de tamaulipecos residentes en esta zona les sorprende. Ellos la padecen cada día, salen a ganarse la vida muy a pesar de no tener la garantía de vivir un día más. Tienen justa razón en decir que el discurso oficial estatal dista mucho de su realidad. Y es que, para esa población de Tamaulipas la inseguridad jamás se fue. Simplemente era un monstruo que dormía y que en cualquier momento despertaría.
Pocos le contestan a Samuel
Las intenciones de Samuel García Sepúlveda, gobernador de Nuevo León, en revivir el proyecto Monterrey VI para trasvasar agua de río Pánuco para más de 5 millones de gobernados, han sido contestadas por el sector privado, especialistas, autoridades del norte de Veracruz y el senador con licencia Américo Villarreal Anaya.
Todos coinciden en impedir la obra, pues la necesidad de líquido también le pertenece a esta región como al estado. El resto se ha mantenido distante y no solo digamos del propio gobernador, ni diputados locales como federales siquiera han dicho tres palabras sobre una postura del controvertido tema. ¿A qué temen?

