Por Autor Conocido
El grupo Cabecista desprecia el Bicentenario de Tampico
Todos los actores políticos y sociales de Tamaulipas fueron invitados al gran festejo armado en Tampico con motivo del Bicentenario de su fundación. Desde semanas de antelación y sin distingo de ideología, los servidores públicos en el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, se les consideró para acudir este miércoles a tan relevante fecha.
La conmemoración es la más relevante para los habitantes de esta generación, sin importar vivir o radicar fuera de ella. Nuestros ojos no verán esto jamás, razón suficiente para armar un programa muy significativo, desde la serenata con sus respectivas mañanitas, la sesión solemne de Cabildo y el concierto a los pies de los nuevos mercados municipales.
En estos eventos, fuera de cualquier contexto de confrontación, se pudo ver a adversarios naturales por su afiliación política convivir y disfrutar de la fecha significativa. A un lado las rivalidades, los verdaderamente interesados por la ciudad se dieron cita y atendieron el llamado del alcalde Chucho Nader, organizador de todo lo hecho.
Lo irónico fue que el puerto, el único ayuntamiento en poder de Acción Nacional en el estado y bastión del organismo político en la entidad, fue respaldado por sus propios militantes. El edil como jefe político, pero también acudieron personajes plenamente identificados: Diego Alonso Hinojosa, Arturo Elizondo, la actual presidenta del Comité Nora Gómez, Mon Marón, José Antonio Heredia, Lamberto González, Pedro Granados, Germán Pacheco y demás.
Hipótesis de su ausencia
Y mientras se vio a la legisladora ex morenista Leticia Vargas y a la fronteriza Myrna Flores presentes, el resto de los «liderazgos» tamaulipecos en dicho organismo político brillaron por su ausencia, todos, relacionados con el exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca, activo en redes, pero con residencia en Dallas.
Ni su único senador, ni sus diputados federales allegados y menos los locales afines al reynosense, entre ellos de la zona sur, decidieron participar por una simple razón: la presencia de Américo Villarreal Anaya, considerado «enemigo» de dicho grupo.
Muy contrastante pues lo menos que se trató fue de política. Reiteramos: el cumpleaños 200 de Tampico unió hasta los pensamientos discordantes y en paz se vivió un día marcado para la historia.
¿Orden directa desde Texas? ¿Un capricho? ¿Incomodidad de convivir con sus rivales? Las hipótesis son varias.
Ese grupo Cabecista despreció la efeméride de la única ciudad panista en el estado. Los ausentes dan una mala señal y polarizan.

