Por Autor Conocido
¿Cómo explicar por qué no pega un huracán en Tampico?
Las burlas como la memiza se pusieron muy intensas durante miércoles y jueves no solo en Tampico y su zona conurbada. Los comentarios acerca de la región, luego de los avisos de la Conagua y autoridades de Protección Civil federal, hasta el Centro de Huracanes en Miami, lo puso como el blanco principal de la tormenta tropical “Alberto”, la primera en formarse en la presente temporada.
Todo estaba preparado para los estragos de un fenómeno con precipitaciones calculadas en 120 milímetros y viento con rachas de 80 kilómetros por hora, lo anterior, para quienes tenemos toda la vida viviendo en esta localidad, se parece a un “violento Norte” pero sin tanta precipitación. Resultó que ni una cosa, ni la otra, lograron siquiera derribar un árbol o abnegar alguna calle, por fortuna.
En medio de un desencanto, comprensible ante tantos años sin un disturbio tropical que deje cantidades enormes del líquido y solventar por unos meses la crisis hídrica en el sistema lagunario del río Tamesí, las explicaciones del por qué se registraron diluvios en Monterrey, en Reynosa y hasta en Ciudad Valles, excepto la localidad en las márgenes del Pánuco, no coincidían.
Entre dos teorías
Los medios tradicionales nacionales y hasta internacionales, interesados en el tema, resaltaron esa supuesta deidad de los habitantes por el llamado fenómeno ovni. Resaltó la presunta base de operaciones de extraterrestres y su influencia para evitar la llegada de cualquier ciclón, sin importar su nivel de peligrosidad.
Ya en un plano más científico, expertos aclaran que corrientes de aire a través de la desembocadura del Pánuco evitan el ingreso de dichas tormentas. Es el argumento más comprobado entre la comunidad meteorológica y estudiosos del cambio climático como su impacto en el planeta, aunque para el ciudadano común y corriente, por morbo o vacile, prefiere creer la influencia de los aliens.
De todo esto, mientras algunos desbordamientos se presentan en zonas cercanas a Ciudad Victoria como en el municipio de Jaumave, las lagunas del Champayán y el Chairel parecen calmar esa sed cuya resequedad ha sido portada en impresos locales y regionales, sin embargo, es el momento adecuado para hacer las debidas reflexiones y tomar en serio el cuidado del elemento.
Quizás algún día y con un buen estudio, muy elaborado y contundente, sabremos por qué no llega un huracán a Tampico. El último fue Inés, en 1966.

