Por Autor Conocido
Arnulfo hace tronar a los verdaderos padres de familia
Las redes sociales están inundadas sobre todo para quienes colaboran en diversos medios de información sobre el futuro de las clases en el nivel básico dentro de los planteles educativos públicos de Tamaulipas. La decisión de Arnulfo Rodríguez Treviño bajo su estatus de dirigente de la sección 30 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, sigue siendo cuestionada, rechazada y criticada por todos lados.
Entre concentraciones programadas para los siguientes días en Ciudad Victoria, el amague de tomar el Palacio de Gobierno, impedir el movimiento en las oficinas de la Secretaría de Educación y cuyo riesgo está en el pago de la nómina magisterial, todo por querer poner a su particular Ulises Ruiz en lugar de Lucía Aimé Castillo Pastor, pega en algo tan necesitado para el desarrollo no solo del estado sino también del propio país, la preparación académica de niños y adolescentes.
El enojo ya llegó a uno de los principales afectados y a la par de los menores, los padres de familia, ellos que todos los días se esfuerzan con uno, dos o incluso hasta tres empleos mal pagados de sus patrones, entre la formalidad e informalidad, los créditos, solventar la inflación y los costosos servicios, para además de llevar a su casa la canasta básica cumplir con cada una de las exigencias de los directores.
Conocen los por qué
Entre la mala información provocada principalmente por los contrarios al actual sistema político tamaulipeco, sin importarle siquiera las consecuencias a futuro que este paro sindical conlleva, muchos progenitores empiezan a entender la verdadera situación y el trasfondo que persigue el titular.
Y no es para menos la queja. Al maestro «panista» o «Trukista», le importa un bledo todo el sacrificio de las familias para adquirir cuadernos nuevos, lápices, uniformes, material adicional, utensilios como papel de baño y toallas húmedas, pagar mil 200 pesos de cuota, el servicio de transporte escolar, el taxi o DiDi, el tiempo y, sobre todo, la educación.
Es triste escuchar a Rodríguez Treviño la respuesta para quienes le hacen tanto señalamiento: «todos me la pelan», textual.
No dudamos vaya dirigido hasta a los niños y sus papás.

